The Glorytellers y Ainara LeGardon en Sidecar(bcn), rock sin adornos
Publicado el Sábado, 27 de Febrero de 2010 por Oscar CasellesUn lunes por la noche nunca es el mejor día para disfrutar de un concierto, pero la ocasión merecía el esfuerzo. Sobre las 22.30 horas, la menuda Ainara Legardon, solo acompañada por el acertado Alfons de “Nisei” a la batería, fué la invitada de honor (a petición expresa de Jeoff Farina, líder de Gorytellers) para abrir la velada en la sala Sidecar de Barcelona. Después de una tímida presentación, la artista vasca nos ofreció una serie de canciones pertenecientes a su tercero y último disco titulado “Forgive me if i don’t come home to sleep tonight (09)”. Temas de corte delicado en las que nos acarició con su guitarra y su voz atormentada, como con el fantástico tema “The Death Most Desired”. Demostró ser artista de gran valentía y capaz como pocas de desnudar sus sentimientos con canciones crudas y sinceras. Hacia el final su sonido se encrudeció notablemente con guitarras más punzantes y sucias adornadas de algunos acoples buscados. Después de sus agradecimientos a toda la gente de la organización que le sigue apoyando artísticamente dio paso a Glorytellers.

Los de Boston regresaban a los escenarios catalanes para presentar su segundo disco titulado “Atone”. La formación de directo está actualmente formada por Gavin McCarthy (ex batería de Karate), el sonriente Mike Castellana a la guitarra solista y el serio y comedido Jeoff Farina a la electroacústica. Con su música blues sosegada y minimalista (tanto que que por desgracia se escuchaba más a la gente hablar que a la propia banda) uno se podía imaginar estar en uno de esos bares de carretera perdidos de la mano de dios en la América más profunda. Con una percusión reducida a la mínima expresión a base de barridos de escobillas y los increíbles solos del virtuoso Mike, pudimos disfrutar de la vertiente más tranquila y sosegada del rock, todo acompañado de la voz tan característica de Jeoff, que sin poder remediarlo siempre haceque a uno le vuelvan a la cabeza las obras de arte que construyó en el pasado con los disueltos Karate. Al cantante le notamos un poco incómodo con los volúmenes de su monitor, ya que se dedicó a dar instrucciones constantes al técnico durante todo el concierto para que se lo cambiara. Esto fué lo poco negativo a destacar de la noche, ya que quedó claro que haga lo que haga siempre va a ser digno de atención.
Fotos: Rosario López

















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