Todo lo bueno se acaba. Y el Primvera Sound también… La edición de este año ha sido absolutamente masiva. Más de 130000 personas llenaron los diferentes recintos a lo largo de 5 días. Una vez más ha quedado demostrado que el Parc del Fòrum es el emplazamiento ideal para albergar tamaño festival. La inmensa cantidad de abonos vendidos hace inevitables las colas y la sensación de masas. Sin embargo, los grandes espacios del mencionado recinto ayudan a que las aglomeraciones sean más llevaderas.
Lo bueno de este evento es que hay infinidad de artistas para elegir. Lo malo, si cabe, es que muchas veces se solapan las opciones que uno tiene marcadas en el programa.

Otro hecho que suele suceder es que grupos que uno se muere por ver actúan demasiado pronto. Quizá el primer día es factible llegar a una hora temprana, pero el cansancio que genera esta maratón de música hace imposible poder llegar puntual el resto de los días. Uno se consuela pensando que el año que viene será más puntual…
Uno de los grupos con los que una servidora abrió boca fue Of Montreal, banda colorista que lleva ya años transformándose y ofreciendo un espectáculo variopinto a la par que animado. Los de Kevin Burns presentaron el año pasado su último trabajo bajo el nombre False Pries, con temas estupendos como Coquet Coquette o Our Riotous Defects. Muy animados, con continuos cambios de vestuario (incluyendo superheroes voladores o cerditos) frecieron un espectáculo my entretenido.
Algo más tarde, con la noche cerniéndose ya sobre el fòrum, y tras una larga excursión (!hay que ver lo que hay que caminar para llegar al escenario Llevant…!) los asistente pudimos disfrutar de P.I.L. (Public Image Limited). Los herederos de los Sex Pistols no defraudaron.
Este Primavera Sound quería despuntar con la puesta en marcha de unas tarjetas monedero para facilitar a los usuarios el uso de las múltiples barras. Sin embargo, ya el primer día fue la causa de aglomeraciones y colas, ya que no funcionaban. Afortunadamente el problema quedó subsanado el resto de los días, si bien también se pudo pagar “en cash”.
Tras P.I.L. desembarcó en el Llevant Interpol. Poco necesitan los neoyorquinos para crear buen ambiente. Siempre fieles a su vestimenta de color negro, sin grandes efectos en sus actuaciones, les bastan sus temazos y la personalísima voz de Paul Banks, que además habla castellano perfectamente. Un lujo.
Se aproximaba la hora del plato fuerte del jueves. El escenario San Miguel acogió a Grinderman, o lo que podría ser “Nick Cave & The Black Seeds” versión 2.0. El australiano y su banda ofrecieron un autentico despliegue de decibelios y guitarreo acompañados por la entrega de esta vieja gloria a su público. Esta “rara avis” con madera de líder nos puso a todos coreando perlas como Palaces Of Montezuma o Worm Tamer. Ambas forman parte de su último trabajo, Grinderman 2, que como su nombre indica, vino precedido por un homnónimo Grinderman en 2007. Fue un espectáculo en toda regla. No cabía un alfiler en los alrededores del escenario. El apoteósico Cave entró en trance al grito de “I just wanna relax!” arrollando a todos los allí presentes.
El Primavera demuestra cada año por qué es uno de los festivales más populares. Sigue siendo uno de los referentes. Prueba de ello es la masiva afluencia de público venido de fuera de nuestras fronteras. La calidad de los artistas sigue siendo su sello. El viernes se presentaba muy atractivo… The National en Llevant, Belle & Sebastian en el San Miguel… Pero dediquemos unas palabras también a nuevos talentos como es el caso de Twin Shadow, un dominicano crecido en Florida y afincado en Nueva York. En el escenario Pitchfork nos presentó su trabajo Forget, que contrariamente a su nombre, seguro que se recuerda como un extraordinario álbum debut.
Al fin le llegó el turno a uno de los pesos pesados de este año, los británicos Pulp. Muy esperados, pues desde 2002 no habíamos tenido oportunidad de verlos. La formación original no tocaba junta desde hacía 15 años. Amen de estas circunstancias, hordas de asistentes abarrotaron las cercanías del San Miguel. Poco a poco se fueron encendiendo uno a uno unos luminosos enormes con las letras P U L P. Jarvis Cocker y los suyos lo dieron todo desde el minuto 1. Cocker sabe cómo ganarse al público. No sólo recordando el homenaje que esta ciudad le brindó bautizando con el nombre Razzmatazz a una de sus más emblemáticas salas, sino sobre todo apoyando y dedicando Common People a los “indignados”, que esa misma mañana habían sufrido el desalojo policial de Plaza Cataluña. La mejor manera de provocar el delirio de las masas. El mejor colofón a un concierto para recordar. Espectacular.
Aun quedaba noche por delante. Y si no que les pregunten a Battles. La jornada había sido agotadora, pero sobraban fuerzas para menearse un rato gracias a al rock experimental de estos chicos. Si algo caracteriza al Primavera es la puntualidad en todas las actuaciones. Sin embargo en el Llevant algunos conciertos se adelantaron demasiado al horario programado. Fue el caso de Simian Mobile Disco. Una pena no poder disfrutar apenas de ellos por este motivo.
Y de repente, ya era sábado. Y para abrir boca, qué mejor que un recital de los Fleet Foxes. El folk pop fresco de esta numerosa formación de Seattle resultó ideal para calentar los motores de otro cargado día. Un paseo por el escenario Jägermeister Vice para disfrutar junto al mar del grupo finés Rubik. Con pegadizos temas como Laws Of Gravity, nos hicieron vibrar mientras el día comenzaba a desvanecerse en el Parc del Fòrum.
En el Llevant se habilitaron unas pantallas gigantes (también se montó un mini chiringuito junto al escenario Addidas) para que los más futboleros pudieran ver la final de la Champions. Cuando el Barça ya ganaba 3 - 1 el San Miguel se preparaba para la diva: PJ Harvey. Ya se había encargado ella misma de solicitar el aplazamiento de su recital para no coincidir con el duelo deportivo. Con algo de retraso (la gente ya pitaba requiriendo su presencia en escena) salió la Harvey. Ataviada con un vestido blanco, con corsé incluido, más un tocado de plumas. Abrió con Let England Shake. Este tema encabeza su último y excelente trabajo homónimo, que fue la clave del concierto. PJ es carismática y lo sabe. No le hace falta hablar. Su mágica voz lo envuelve todo. Muchos temas nuevos sonaron, pero también hubo hueco para otros como el genial Meet Ze Mostra, del álbum To Bring You My Love.
Pasando ya la media noche tocaba volver al Llevant. El sonido envolvente de Mogwai hipnotizó durante algo más de una hora a las masas. Los escoceses regresaban al Primavera con un nuevo disco, Hardcore Will Never Die, But You Will. Todo un derroche instrumental para el placer de nuestros oidos.
Animal Collective, siempre esperados, no contentaron demasiado. En mi opinión se pasaron de experimentales y les faltaron más temazos. Otra vez será.
La sorpresa llegó de la mano de Holy Ghost, todo un descubrimiento. La hora a la que les tocaba tocar indicaba que debían animar al público, ansioso de marcha. ¡Y vaya si animaron! Muy motivados y habladores, presentan un sonido ochentero y a la vez fresco. Como muestra de ello, el tema Do It Again. Su disco debut sale este mismo año. Les seguiremos la pista.
Para terminar decidimos agotar toda nuestra energía bailando al ritmo de Kode9 And The Space Ape, cuya sesión no será precisamente para recordar.
A pesar del cansancio, a uno le queda una sonrisa de oreja a oreja tras un festival de este calibre. Bien es verdad que hubo algún fallo como el primer día de tarjetas monedero, pero estos inconvenientes se olvidan en seguida gracias a la buena música, que al fin y al cabo es lo que nos mueve. El año que viene más.
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