Alice in Chains, de vuelta a los 90s
Publicado el Martes, 13 de Julio de 2010 por Oscar CasellesAlice in Chains conquistaron nuestros corazones con su visita a un razz casi lleno el pasado martes 6 de Julio en bcn. La banda más oscura y espinosa de la época dorada de Seattle volvía a nuestro país después de 4 años para presentarnos nuevo y primer discazo de estudio en 14 años titulado “Black Gives Way To Blue”, ahí es nada…
Difícil tarea a priori la de sustituir a una voz única como la del malogrado Layne Staley y la de defender sus nuevas canciones para que no quedaran en ridículo junto a la mayoría de sus clásicos. Lo consiguieron con creces a base de honestidad, duro trabajo y su gran amor por la música, ofreciendonos un concierto de los que no se olvidan fácilmente.
Había leído crónicas recientes en que se hablaba maravillas de su nuevo vocalista William Duvall, y pude comprobar que eran totalmente ciertas.Ha conseguido encajar como un guante donde practicamente cualquiera hubiera sido una mala caricatura, y todo gracias a su gran personalidad, carisma y fuerza en el escenario. Ni falta hace mencionar que su voz estuvo a la altura, y es que con las primeras notas de esa declaración de intenciones titulada “All Secrets Known” quedó bien claro zanjando cualquier debate.
Recuerdo que al escuchar temas como “Facelift” o “Again” se produjo un instantáneo y brutal viaje al pasado lleno de recuerdos de esa época gloriosa para la música como fueron los 90 y el grunge.
El riff pesado y enfermizo de su nuevo tema “Check My Brain” fué un claro ejemplo de lo bien que han sabido reproducir su sonido original pero sonando frescos y sin repetirse. Que un grupo pueda permitirse el lujazo de atacar con un tema como “Them Bones” a la quinta canción del show da una pista de lo sobrado que está de repertorio. “Dam That River” no se quedó atrás, recordando al sonido Core de sus coetanios Stone Temple Pilots. Siguió “Rain When I Die”, nueva referencia a esa obra maestra titulada “Dirt” que revolucionó totalmente la escena musical de su época, y que repasaron casi en su totalidad.
Jerry Cantrell con su mirada seria y desafiante, estuvo concentrado en las seis cuerdas haciendo sonar la guitarra como solo el sabe. Es el líder absoluto del grupo y supo combinar perfectamente con Duvall el protagonismo en cada uno de los temas y cuando sus voces se fusionan crean unas armonías que son toda una delicia para el oyente. El corpulento batería Sean Kinney estuvo letal durante todo el concierto con su estilo pausado pero contundente.
La gran acogida recibida por la prensa hacia su nuevo disco de estudio les habrá animado muy acertadamente a tocar en directo un mayor número de sus nuevas creaciones, tal como hicieron con “Your Decision”, “Lessons Learned”, “Last Of My Kind” o la redonda “Acid Bubble”, en la que vimos a Duvall dándolo todo.
La pegadiza “No Excuses”, “We Die Young” y “Rotten Apple” fueron intercaladas magistralmente entre medio de los nuevos temas, dando un poco de dinamismo al repertorio, pero con la predominante oscuridad y depresion que les caracteriza.
Con el letal trio compuesto por la sentida y coreada “Down In A Hole”, “Angry Chair” y “Man In The Box” se llegó a la primera y única pausa de la noche. En un momento así y después de asimilar clásico tras clásico solo se puede uno preguntar que como un grupo con un repertorio de lujo como el suyo no ha llegado a cosechar más popularidad. Realmente algo increíble.
Después del bis llegó uno de los finales más impresionantes que he vivido en un concierto en años. Comenzando con la imnótica “Love, Hate, Love” alargada hasta el masoquismo más hermoso y sonando toda majestuosamente. El tremendo inicio de bajo a cargo del sonriente Mike Inez dió paso a “Would?”, con un razz totalmente enloquecido, que botando sin parar no acababa de creerse lo que estaba presenciando.
“Rooster” fué perfecta para finalizar el concierto. Una gran canción de despedida que esperamos sea un hasta pronto tal como ellos mismos nos prometieron.





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