La cara y la cruz de Calamaro en Razzmatazz
Publicado el Sábado, 11 de Septiembre de 2010 por Raul CasalMiles de personas volvieron a llenar el aforo del Razzmatazz el pasado miércoles 8 de septiembre como ya sucedió dos años antes: mismo artista, misma sala, lleno total, pero otra historia.
Podemos empezar con la falta de respeto del músico hacia su público con un adelanto improvisado del inicio de nada menos que media hora. A las nueve y media (hora oficial de comienzo del directo) ya iba por la sexta pieza del repertorio, una de las muchas versiones que realizó. En este caso se trataba de “Foxy Lady” de Hendrix que no se atrevió a cantar. También hizo un guiño a The Police al alargar un tema con “Roxanne“. No se olvidó de Lennon del que tocó una versión completa de “Imagine“, ni del clásico de Bob Marley “No woman, no cry” que siempre interpreta en sus directos, esta vez, tras el tema “Te quiero” del Honestidad Brutal.

El concierto se hizo bastante espeso seguramente por la elección poco afortunada del repertorio. Destacaría “Día de la mujer mundial” o “Gin Tonic” como algunos de los pocos temas que animaron al público junto a los que lo adormecieron: “Comida China“, “Me envenenaste” o la ranchera “Te solté la rienda” entre otros.
Pero mucho influyó, en la falta de arranque del directo, sus monólogos tediosos y poco acertados respondidos con abucheos y silbidos al tocar temas delicados de manera poco cuidadosa: la lengua catalana, los toros (él es un reconocido aficionado taurino) u otros menos trascendentales como el fútbol. La dificultad de entender sus palabras era otro factor a sumar en la monotonía de sus discursos.
Sermones a parte, en la rec
ta final del concierto sí se dedicó a lo suyo: interpretar los grandes clásicos como “Paloma“, “Crímenes” y ” Alta suciedad“. La fiesta empezó con “Te quiero” seguida por “Los chicos“, tema más reciente pero muy festivo. El broche de oro lo puso con el archiconocido “Flaca” uno de los más coreados y celebrados junto al ya comentado “Paloma“. Los vises no se hicieron esperar y sin abandonar el escenario abordó tres últimas canciones entre las que incluía “Canal 69“, que nunca falta en sus conciertos y que ya interpretaba con Los Rodríguez.
Más de dos horas y media de concierto con una treintena de temas, ¿se puede pedir más? Sí. Elegir mejor el repertorio, es decir, menos temas de relleno, menos versiones, más buenas canciones y menos palabras. Se le podría aplicar la frase hecha ”lo bueno, si breve, dos veces bueno“.
Andrés Calamaro ha dejado su sello en la música, especialmente con Los Rodríguez y en su etapa como solista hasta el año 2000, aportando grandes discos como Alta suciedad, Honestidad brutal y El Salmón. En la última década hay un punto y a parte, y en el siguiente párrafo poco hay que destacar en su discografía. Quizás los directos es lo mejor que puede aportar y en este último no se ha lucido. Aún así, abandonó el escenario aclamado entre aplausos y gritos que coreaban su nombre, y es que cuando uno deja huella lo hace para toda la vida.
Texto: Raul Casal
Fotos: Xavi Torrent






















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