Volando alto: Bat for Lashes en el Daydream Festival
Difícil la tarea que se le presentaba a la cantautora Natasha Khan, o lo que es lo mismo, Bat for Lashes, de telonear a los mismísimos Radiohead en el Daydream, festival que les veía volver a la ciudad condal después de demasiados años. Pero cuando el mismísimo Thom Yorke alaba tu album debut, cuando de hecho no sólo les teloneas aquí sino en toda la gira y cuando cuentas con una propuesta tan personal y de tanta calidad como la suya, no hay lugar para el pánico escénico.
Tengo que admitirlo, aunque “Fur and Gold” me entusiasmó desde la primera escucha, tenía mis reservas ante la actuación de esta noche. Por un lado, sentía que quizá el grandioso escenario del Daydream Festival desluciría un poco su propuesta íntima y llena de pequeños detalles. Por otro, la gran cobertura y las fantásticas críticas de la prensa inglesa de las que Bat for Lashes venía precedida me hacían temer que a la hora de la verdad fuera un hype, o que su trabajo quedara lastrado por una pose de modernidad o una actitud vanidosa de esas que tanto me tiran para atrás. Pues bien, no os podéis imaginar lo equivocada que estaba, sobretodo en lo segundo.
Arropada por una excelente banda de músicos multiinstrumentalistas (violín, arpa, guitarra, batería, sintetizador, teclado, timbales, pandereta, campanillas…) y vestida con una especie de casaca blanca con un colorido estampado, Natasha salió a escena sonriente, cantando una intro prácticamente a capella que sonó como deben sonar las nanas dentro de los sueños. Así llego Trophy, primera canción de su set, que cumplió a las mil maravillas con la misión de llamar la atención al respetable con ese aura de misterio y esa ambientación de cuento infantil con oscura moraleja que le ha valido comparaciones con las mismísimas Björk o PJ Harvey. A continuación llegó “Horse & I”, otro de los buque insignia de su disco, donde nos dejó sorprendidos a más de uno con la capacidad vocal de la que hizo gala en ese agudísimo solo que se marcó tras la primera estrofa y donde también empezó a resultar evidente el talento de su pelirroja acompañante Caroline Weeks, que además de con varios instrumentos como más adelante veríamos, constituía con sus coros el perfecto acompañamiento a la voz de Khan. Si bien por algunos gestos durante estos dos primeras temas parecía que la cantante no se sentía del todo cómoda con algunos detalles del sonido, éste fue mejorando durante el concierto y no fue obstáculo para que se la viera sonriente y disfrutando en todo momento.
Y es que si algo se puede destacar de este proyecto además de la originalidad de los temas y la instrumentación utilizada, es el magnetismo que Natasha ejerce durante la interpretación de sus temas: ya fuera mostrándose romántica al teclado durante la brillante y épica “Bat’s Mouth”, soñadora durante “The Wizard” o juguetona dando palmas, bailando y animando al público en “Priscilla”, supo mostrarse segura de sí misma a pesar de lo enorme del escenario, y a la vez sencilla y simpática con el público. Imposible no sucumbir a su influjo.
Este fue además uno de esos conciertos en los que acaban brillando especialmente esas canciones que no fueron las que primero supiste apreciar del disco. Un perfecto ejemplo es lo que ocurrió con la interpretación de “I Saw a Light”, enorme tema que empezó entre susurros y notas sueltas de piano, lleno de silencios, y fue creciendo y creciendo en dramatismo a base de sutiles cambios y apoyado tan sólo por timbales y guitarra, hasta acabar en un crescendo final explosivo en el que la voz de Natasha alcanzó cotas de emotividad y potencia capaces de hacer que un escalofrío común nos atrapara a cientos de personas. No obstante el tema más aplaudido fue sin duda el single “What’s a Girl to Do?”, encargado de poner el broche final a la actuación aunque a causa de algunas descompensaciones en el sonido perdiera en matices y sonara algo frío en comparación con el resto del setlist.
En definitiva, un muy buen concierto en el que talento e intención estuvieron a la altura del grupo teloneado (y eso en este caso es mucho), de esos para recordar dentro de unos años cuando, a tenor del potencial de los dos nuevos temas que pudimos escuchar, Bat for Lashes deje de ser la joven promesa para convertirse en artista de culto. Una lástima que algunos no supieran respetar la propuesta e insistieran en molestar durante la actuación a quienes la queríamos escuchar, sólo nos queda esperar que Bat for Lashes nos vuelva a visitar pronto, y para un público enteramente por la labor. Porque los que no estuvieron por la labor ese día no saben lo que se perdieron. Quien sabe, a lo mejor son esos mismos los que dentro de unos años presumirán los primeros de “haber estado allí”…





Últimos comentarios