Bob Dylan nos rejuvenece en el Poble Espanyol
Publicado el Viernes, 2 de Julio de 2010 por Jose CornideBob Dylan generó una gran expectación el pasado jueves 24 de Junio en el idílico paraje del Poble Espanyol. El trobador de Minnesota que había colgado el cartel de entradas agotadas con varias semanas de antelación, dejó claro que su llama sigue más viva que nunca.
El bardo apareció con su mítica banda después de seis años de sequía en el poble espanyol, un paraje hermosísimo con su plaza mayor, fortines, palacios, iglesias, monumentos, todo en plena naturaleza.
Conseguir una actuación casi intima ante no más de 5000 personas tiene mérito, y es como el prefiere. Empezó fuerte con “Rainy Day Women”, donde nos cercioramos de que su voz ya se encuentra algo desgarrada por el desgaste de los años, pero sus manos aún poseen la mágia de sacar un sonido excelente de su guitarra, armónica o del piano. Lo de saludar al público es una nota pendiente que difícilmente cambiará,¿pero acaso vamos a los conciertos para que nos den las buenas noches?
Una parte del show estuvo dedicado a dar un repaso a su último disco de estudio “Together through life”, emergiendo su lado bluesman en la máxima potencia.
Sus míticas canciones como “Just Like A Woman” o “Señor” no faltaron en su set list, aunque nunca lo suele repetir en ningún concierto. Temas nuevos como “Tangled Up In Blue”, con su carga eléctrica dominante, “Love Sick” y “Spirit On The water” y “Honest With Me”, el cual fue un buen discurso de moral. Las notas rockeras estuvieron presentes con “Cold Iron Bound” y “Highway 61 Revisited” (uno de los momentos álgidos de la noche).
Cuando sonó la mítica ”Like A Rolling Stone” la euforia colectiva explotó como un verdadero Big Bang expandiéndose por cada rincón del recinto. Aunque quisieras no podías estar al margen de tanta emoción colectiva, y al final el calor de todos los presentes y sus emociones diversas como la nostalgia o ilusión acabaron calándome hondo. El clásico country “Jolene” y la política “Blowing In The Wind” sirvieron de perfecta despedida para una velada perfecta a cargo del genio que lleva décadas dándonos lecciones magistrales sobre la vida a través de unas gafas de sol y una armónica.
Por mi parte fue un verdadero placer haber podido vivir esta experiencia, y tener la oportunidad por primera vez de disfrutar del arte y la música de este mito viviente de la música folk. A pesar de que los años no pasan en balde (Dylan cumplió 69 el pasado mes de mayo), lo de esta noche pareció un auténtico acto de rejuvenecimiento en toda regla, y en mi opinión no tengo ninguna duda de que morirá con las botas puestas y su sombrero de vaquero.





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