Cabeza borradora de David Lynch

¿Y si se pudieran grabar los sueños? O mejor, ¿y si se pudieran grabar las pesadillas?. ¿Cuántas veces hemos querido saber contar la inquietud que nos ha causado un mal sueño?. Cabeza borradora (”Eraserhead”) es eso mismo, una pesadilla en celuloide.

Supongo que se puede considerar el arte la habilidad para transmitir emociones al resto de las personas. El tipo de emociones y los medios que se utilicen poco importan. Partiendo de esta premisa, Cabeza Borradora es una de las mayores obras de arte que he podido disfrutar.

Sin embargo también he de decir que no conseguí verla completa hasta el tercer intento. Las emociones que transmite Cabeza Borradora no tienen nada que ver con el miedo, el terror o la tristeza. Está más próxima a esa inquietud que tenemos cuando estamos en medio de una pesadilla, ese estado en el que sabemos que algo no es real, pero el hecho de verlo pasar ante nuestros ojos nos causa un sentimiento de desasosiego tan grande como el alivio que sentimos cuando nos despertamos.

Cabeza Borradora

En esta pesadilla somos Henry, un trabajador que está de vacaciones y al que su novia invita a cenar a casa de sus padres para darle una noticia. Al igual que en una pesadilla, Henry es testigo de imágenes y diálogos sin aparente sentido, sin saber que decir y sin saber salir de unas situaciones totalmente imposibles.

Y para mí esto es lo más inquietante. Todas las situaciones que se le plantean a Henry son de auténtica pesadilla y de un subrrealismo latente. Sin embargo el no puede hacer más que dejarse llevar y ser partícipe de las mismas.

Cabeza BorradoraSe le pueden intentar buscar simbolismos a los diálogos y escenas de la película para intentar darle un sentido concreto. Yo creo que se disfruta mucho más simplemente poniéndonos en la piel de Henry y viendo como la pesadilla pasa ante sus ojos. Y de alguna forma Lynch consigue, después de habernos inquietado hora y media con escenas imposibles y sin sentido, que queramos volver ver la película.

Lynch tardó seis años en terminar este proyecto por falta de medios económicos. Contaba con una ayuda del American filme institute de Los Angeles, pero esta fue insuficiente y tuvo que pedir dinero a amigos y familiares. Después de eso se convirtió en un film de culto. Kubrick dijo que le hubiera gustar haberla dirigido, Bukowski que era su película favorita, infinidad de bandas alternativas le han rendido homenaje versionando el famoso tema “In heaven” (The Pixies y Modest Mouse entre otros) y gracias a esta película Mel Brooks contrató a Lynch para dirigir El hombre elefante.

Una película de obligado visionado, sin duda. Puede que cueste verla entera la primera (o segunda, o tercera, o cuarta vez) pero termina enganchando. Por algún error de la naturaleza, los seres humanos llegamos a ser tan retorcidos de que nos guste ver un mal sueño una y otra vez.


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