Concierto de Clem Snide en Barcelona, Sala Apolo

He estado leyendo por ahí que el del jueves no fue un gran concierto. Que si en las anteriores visitas dejó demasiado buen sabor de boca. Que si Eef Barzelay ya no es Clem Snide más allá de sí mismo. Que si los arreglos y la segunda guitarra de Pete Fitzpatrick… Pues oye. ¡Papanatas! Aquello fueron 90 minutos de diversión, emoción, gritos coreando a Eef que no se fuera y un momentazo impagable cuando, a la salida del segundo bis, Ben Martin, baterista, apoyado por Brendan Fitzpatrick (primo de Pete), reclamaron su momento de gloria al micro.

Antes de esto, Will Johnson había estrenado la velada con su grandísimo country trasnochado que, a mí al menos, me pone los pelos de punta. Sus dientes afilados parecen brillar cuando aúlla esas letras que te hielan antes justo de dejarte soñar una noche más. Desde el político (”There are cowards that our public has elected Killers, thieves and things that I could never be…”), al romántico (”I miss you, my dear, the damage of all of these years, rings in my ears, but you’re doin’ fine, you’re doin’ fine”). Will Johnson nos regala momentos infinitos, persevera en su voz, arregla con una guitarra y tres pedales, y con mirarnos sabe que estamos de su parte. Porque es un tipo con muchísimo talento y, además, muy simpático. Y sólo con decirnos que nos habla y que eso es como una bendición porque lleva sin hablar con nadie que le entienda días enteros, pues se nos ha metido en el bolsillo. Justo como hizo en la Villaroel hace más de un año, cuando cogió esas verduras y dijo que para payasos malabaristas, él.

Y a fe que tenía delante una misión malabar. Porque la gente el jueves, en [La2] de Apolo, venía a escuchar ‘Ice Cube’, ‘Lose Big’, ‘Walmart’, ‘Something Beautiful’. Y la gente en [La2] de Apolo se lo pasó muy bien escuchando éstas, y ‘Let’s Explore’, y ‘Figth Song’, ‘Forever Now Then’, y ‘Born a Man’, ‘Jews’ y ‘Unknown’; y ‘Me No”… Y, desde luego, quizá pudo echarse de menos la consistencia que le dan los arreglos al nuevo disco antiguo de Clem Snide, este “Hungry Bird” precioso. Pero quien vio a Eef en la Villaroel, junto al Will Johnson malabar y sus South San Gabriel / Centro-Matic, no podía esperarse otra cosa. Porque, como hemos afirmado al principio, Clem Snide son Eef Barzelay. Y vaya si suena bien. Característicos, simpáticos, dicharacheros, no paró ni un segundo y eso, en un concierto de medios tiempos, tiene un mérito encomiable. Mucho. De principio a fin derrochó energía, saber estar, menos grado etílico que otras veces y un traje bastante menos pretencioso que aquel smoking blanco de universitario gamberro al que nos tenía acostumbrados. Para algunos, menos elegante. Para mí, muchísimo más maduro. Y llegados a este punto, y puesto que la excelencia compositiva y el valor musical ya lo tiene ganado, ¿no preferimos pasarlo bien con un concierto desnudo a pensar que en salas como esta el violín no se acaba de escuchar? Bienvenidos, Clem Snide. Bienvenido Eef Barzelay.

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