Christina Rosenvinge en estado puro
Publicado el Martes, 20 de Octubre de 2009 por Xavi Torrent
Con una más que notable entrada, el pasado sábado 17 de Octubre, Christina Rosenvinge cerraba la gira de su último disco, “Tu labio superior”, con el concierto en la sala Apolo. Ha sido prácticamente un año de gira desde su inicio en el pasado mes de Febrero.

Ante un público entregado desde un primer momento y en un espacio que mantiene el encanto de los viejos teatros (se ha convertido desde hace tiempo en un emplazamiento modelo para conciertos acústicos), la cantante madrileña inició el concierto con “Nadie cómo tu”. Acompañada por Aurora Aroca al Chelo, Gabriel Marijuán a la batería, y de su inseparable Charlie Bautista a la guitarra, violín, flauta y teclados, siguió con “Canción secreta” (incluida en el EP “Tu labio inferior” que publicó posteriormente al último álbum) para enlazar luego con la que fue single de su último disco “La distancia adecuada”. Finalizaba la primera parte del concierto con otra de sus recientes creaciones “Las horas”. Los aplausos tras esta interpretación se solaparon con la desaparición de los tres componentes del grupo, dejando a Christina sola en el escenario, ésta vez a los teclados. Así inició el segundo bloque, en dónde volvieron a reinar piezas pertenecientes a su último disco y EP; el resto de componentes del grupo se reincorporó después de “Animales vertebrados”, interpretada en solitario por la cantante. Hubo momentos brillantes en esta canción, como la emotiva parte final al piano. Especialmente intensa y desgarradora fue la interpretación de “Eclipse”. Y con “Alta tensión” finalizó la andadura de Christina a los teclados, con una versión a medio camino entre el susurro y el suspiro, con esa entonación tan característica en ella que provoca la sensación de que le esté cantando a uno a boca de oreja…
Ya con ella nuevamente a la guitarra y Charlie Bautista a la flauta, encaraban la última parte del concierto recuperando “No lloro por ti”, una de las perlas del excelente disco “Verano Fatal” compuesto e interpretado en colaboración con Nacho Vegas.
Llegaron luego, las dos canciones más aplaudidas de la noche: el directo intenso y potente de “king size” de su anterior álbum “Foreign Land” y la rítmica “negro cinturón”, interpretada de manera brillante por todo el grupo. Con éstas dos parecía que al público se le antojaba levantarse de sus asientos. Apetecía, la verdad, aunque la naturaleza intimista y personal del nuevo disco invitó a disfrutar de todo ello de manera pausada, tal y como sucedió…ambiente relajado, y una puesta en escena suave, reposada, en la que el entendimiento entre la voz, chelo, batería, guitarras, teclados, etc, fue total.
Ya en los bises, se atrevió con una nueva canción, tan reciente que todavía la llevaba escrita en una hoja del hotel… Ella misma avanzó su enamoramiento por ella, como le ocurre siempre con sus nuevas creaciones. Con Charlie Bautista esta vez a los teclados (mención especial para este gran y polivalente músico), casi improvisaron la novedad. No sonó mal, más teniendo en cuenta la falta de madurez del tema y es de agradecer su atrevimiento a interpretar melodías inéditas tan recientes.
El concierto finalizó tras dos bises más. Sonó especialmente dulce, bella, exquisita…la interpretación de “Muertos o algo mejor”, nuevamente con tan sólo Charlie a los teclados y ella susurrando al micrófono.
Cabe destacar el excelente sonido durante todo el concierto. Y eso es algo a destacar, ya que a menudo el directo de algunos conciertos juega en contra de los artistas. No fue éste el caso. La calida y susurrante voz de Christina Rosenvinge se diferenciaba a la perfección de los demás instrumentos, y lo mismo sucedía entre ellos. Sonó todo muy limpio, sin aberraciones, sin acoples, cada sonido en su adecuado volumen.
Fue un concierto que nos dejó muy buenas sensaciones. Fue algo mas de hora y media de Christina Rosenvinge en estado puro.
Texto y fotos: Xavi Torrent

































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