Dillinger Escape Plan la lian en el Razz 2 (BCN)
Publicado el Domingo, 24 de Octubre de 2010 por Rosario LópezThe Dillinger Escape Plan volvieron a la ciudad condal para presentarnos su fantástico cuarto disco de estudio titulado Option Paralysis. Con poco más de medio aforo de la sala Razz2, los de Nueva Jersey se dejaron la piel encima del escenario dejando bien claro que en intensidad hoy por hoy no hay grupo que les gane y continuando con su leyenda de banda de directo letal.
Los primeros en abrir el triple cartel de la noche fue la experimentada banda germana The Ocean. Vinieron a presentarnos sus dos discos editados en 2010 titulados Heliocentric y Anthropocentric, ofreciendo una buena muestra del post metal atmósferico contundente y detallista del que hacen gala.
Por desgracia parece que tienen la negra con nuestro país. Hace unos meses se vieron forzados a cancelar la mayoría de sus fechas aquí a última hora. Para rematarlo antes de acabar su actuación anunciaron que quizá se vean forzados a suspender el resto de sus actuaciones como teloneros de esta gira debido a un robo que sufrieron en España unos dias antes. Una verdadera pena porque son unos de los grupos internacionales más interesantes e innovadores de su estilo, con un directo contundente y lleno de detalles a la vez.
El siguiente grupo de la noche, Cancer Bats, son antiguos conocidos de la ciudad condal, donde han actuado en varias ocasiones y por lo que cuentan con uns buena base de seguidores aquí, que llevados por la velocidad y la agresividad de un setlist que no cedió un respiro enloquecieron en las primeras filas. Personalmente no me acabaron de convencer, su propuesta se me hizo algo monótona y no tan creativa como el resto de bandas del cartel.
Conocida la admiración de los Dillinger hacia Trent Reznor, por lo que no resultó extraño que antes de su salida al escenario sonara por megafonía el disco Pretty Hate Machine casi al completo, ni que la iluminación y escenografía de Dillinger recordara a la que pudimos ver en las últimas giras de Nine inch Nails, con torres de luces azules cegadoras como protagonistas y focos móviles de luz cenital que endurecían los rasgos de los músicos en momentos con muy poca iluminación.
Farewell, Mona Lisa, que también abre su nuevo disco , se encargó de iniciar una noche de locura. Que se lo digan si no a los que poblaban las primeras filas cuando Greg “Muscleman” Puciato se lanzó como una bestia parda encima de sus cabezas, con los pies por delante, con su energía devastadora marca de la casa. Y es que el vocalista de la banda no paró de correr frenéticamente de un lado para otro del escenario como alma que lleva el diablo en todo el concierto, evidenciando su envidiable forma física. Con Jeff Tuttle como guitarra de apoyo y corista, Liam Wilson al bajo, la gran novedad en la banda ha sido la incorporación el año pasado del jovencísimo batería Billy Rimer, que estuvo a la altura de manera asombrosa en todo el show. El guitarra fundador Ben Weinman merece una mención a parte. Su virtuosismo a las seis cuerdas no está reñido con su faceta de acróbata, dedicándose a saltar desde alturas considerables durante todo el show al límite de su integridad física (incluso llegó a balancearse colgado de una viga del techo de la sala con una sola mano, sin dejar de lado su guitarra colgada ni un solo momento). Por si todo esto fuera poco, en temas como el espléndido Widower se encargó de tocar en directo los pianos con los que nos deleitó en su último disco, aportando al conjunto unos matices y unas texturas que combinadas con su rabia destructiva característica les diferencia del resto de bandas de su estilo.
Aunque el grupo recuperó temas de discos anteriores, como Fix Your Face, de Ire Works, o Sugar Coated Sour, que sonó totalmente demencial, desde mi punto de vista donde más brilló su tremenda capacidad de sorpresa y potencia en directo fue en las canciones nuevas, como la tenebrosa Room full of Eyes o Chinese Whispers, en la que Puciato se desgañitaba al límite de sus cuerdas vocales. Pero el máximo exponente de la capacidad y creatividad de la banda como músicos fueron Golden Teeth on a Bun y The Widower. Puciato y los suyos las tocaron seguidas, y se convirtieron en directo en una verdadera caja de Pandora donde cabían tanto las líneas de piano delicadas como las voces rasgadas al más puro estilo “These Arms Are Snakes”, los estribillos-himno con voz melódica o los desarrollos progresivos donde pudieron demostrar sus mil y un registros y su plena maestría, tanto vocal como con los instrumentos. El setlist les quedó redondo, siguiendo con “Black Bubblegum”, con su toque divertido que contagió a todo el mundo a tararearlo, como un minidescanso antes de la arrasadora Lurch. Al anunciar Good Neighbour llegó la locura, con las primeras filas agitándose convulsamente ante el ritmo demencial que marcaba Rimer, aguantando el tipo de manera ejemplar. Remataron la noche con otro gran hit épico del pasado, Sunshine the Werewolf, tras la cual el grupo abandonó el escenario entre una cerrada ovación y gritos de euforia del grupo.
La banda volvió a aparecer en escena casi al instante para ofrecernos los bises: Mouth of Ghosts, una de las canciones más diferentes al resto del repertorio del grupo, un bálsamo preciosista con un largo desarrollo de teclados inicial y ritmos latinos de menos a más, con un Gregg en su registro más delicado y melódico. Aún así estaba claro que para hacer justicia al concierto, la traca final tenía que ser una explosion de adrenalina nonstop y ésta llegó con Panasonic Youth y 43% Burnt que tocaron prácticamente fusionadas la una con la otra. De nuevo no sabíamos donde mirar, porque mientras Puciato la liaba cantando colgado por los pies de una viga sobre el escenario, Wilson corría por el escenario desbocado y Jeff Turtle se encaramaba a los amplis y saltaba al foso a provocar a los fans, perdimos de vista a Ben Weinman, que segundos después aparecía sobre la barra del local arrasando con cuanto estaba a su paso, tocando totalmente fuera de sí.
En definitiva, un concierto histórico con unas cotas de locura y adrenalina, con un aura de peligrosidad y agresividad sonora inigualables hoy en día. Únicos.





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