Las dos caras de Editors, en Razzmatazz
Wintersleep y The Maccabees fueron los encargados de abrir de forma muy temprana la velada el pasado martes 8 de diciembre ante una sala Razzmatazz llena hasta la bandera como en las grandes ocasiones. Los Canadienses y los de Brighton cumplieron a la perfección su cometido, sobre todo en el caso de los segundos, que sorprendieron con su potente directo. A tenor de la expectación que se palpaba en el ambiente, daba la impresión de que Editors tenían la noche ganada antes incluso antes de que empezara el concierto, y una vez más no decepcionaron.
A las 21.30 horas, con todo preparado encima del escenario fue la hora que todos los asistentes ansiaban. Unos habituales en nuestro país como Editors iban a descargar nuevamente sus pegadizas y oscuras canciones ante la audiencia de Barcelona. Los de Birmingham, ahora repartidos geográficamente entre Inglaterra y Nueva York, venían a presentar su nuevo experimental álbum titulado “In This Light and On This Evening”. Un disco que en primera escucha desconcierta ante su clara apuesta electrónica y la carencia absoluta de guitarras, pero que en directo tal como pudimos comprobar, adquiere todo su sentido. Y es que hace un par de años cuando nos presentaron su anterior disco ‘An End Has a Start‘ en la misma sala, quedó en evidencia que una formula aunque sea buena y pegadiza, cuando se abusa de ella puede hacerse un poco repetitiva.
Con el guitarrista Chris Urbanowicz dotado de todo un arsenal de teclados y sintetizadores, el sobreactuado vocalista Tom Smith con su pequeño piano, el cada vez más suelto sobre el escenario Russ Leetch al bajo y coros y el batería Ed Lay al fondo del escenario, comenzaron la noche con el tema que abre su nuevo disco ‘In This Light And On This Evening’ a modo de intro, para explotar con el hit ‘An End Has a Start’, consiguiendo una ovación masiva del público. Con una sala rendida a sus pies desde el principio, siguieron atacando con temazos clásicos como ‘Blood’, ‘Bones’, ’Camera’, la enorme ‘Bullets’ o ‘Smokers Outside The Hospital Doors’, pero intercalándolos con temas con una vertiente mucho más electrónica, extraidos de su último disco. Así, pudimos escuchar por primera vez el intimista corte ‘The Boxer’, ‘You Don’t Know Love’, la tan electro como desconcertante “Eat Raw Meat - Blood Drool”, “Big Treasure”, o “The Big Exit”, que en determinados pasajes recordó en intención y melodía a Depeche Mode.
Entre sus temas más pegadizos y conocidos y sus temas nuevos más electrónicos y oscuros, resaltó en especial “You Are Fading”, canción del EP Bullets que nunca falta en las actuaciones “festivaleras” del grupo. Esta noche una vez más, sin importar que gran parte del público pareciera no conocer el tema, con su ritmo de batería de menos a más y esas guitarras tan alegres como folkies y épicas, supieron poner a bailar a toda la sala, inmersos todos en una espiral de euforia sonriente y sudorosa que parecía no tener fin. Le siguieron dos nuevos temas, las oscuras “Bricks and Mortar” y “Walk the Fleet Road”, separados por el obligatorio descanso antes del inicio del bis.
El concierto llegaba así a su recta final con la esperadísima Munich, que fue muy celebrada por el público desde el segundo uno, y es que en directo sigue siendo toda una rompepistas, y esa acertada melodía vocal de Tom, tan ochentera, la convierte en uno de los temas más emblemáticos de la banda.

El primer single del nuevo disco, Papillion, sirvió de pequeño descanso después de semejante descarga, y aunque la aceptación del último disco ha sido buena, también es cierto que a veces durante las canciones nuevas a algunos asistentes les delataba la cara de despiste, mientras otros aprovechaban la ocasión para entablar conversación o visitar la barra. Y es que con su último trabajo al intentar no encasillarse, la banda se acerca probablemente más al dance y la electrónica de lo que nunca hubiéramos esperado en ellos: en ocasiones daba la impresión de estar viendo a dos grupos diferentes al cambiar de una canción antigua a una nueva.
Aún así, Editors supieron salvar las diferencias estilísticas con un sonido irreprochable y una gran solvencia tanto vocal como instrumental, y sobretodo con descaro y muchas tablas. Por una parte, durante toda la noche se vio claramente que por fin Chris y (sobretodo) Russ han aprendido a sacarse partido sobre el escenario, y se aprecia un gran salto respecto a conciertos anteriores a nivel de confianza y presencia escénica, atreviéndose a bailar, animar al público y participar en las locuras que se le ocurren a Tom sobre la marcha. A Tom su fama de excéntrico showman indie le precede, sabe lo que el público espera de él y se presta a ello encantado: gesticulaciones exageradas, guiños a las primeras filas, bailes espasmódicos arriesgando la integridad de su guitarra, poses grandilocuentes y momentos melódicos al piano que (aunque intente evitarlo) siguen recordando inevitablemente a Chris Martin de Coldplay. Sí, en conjunto puede que resulte un poco sobreactuado, pero le funciona, y mantiene entretenido al personal durante todo el concierto con gran facilidad.
Y como no podía ser de otra manera, una vez supieron cómo cerrar la noche en lo más alto: con lo que ya es un clásico en su discografía, la frenética “Fingers In the Factories”, que puso el Razz literalmente del revés y una vez más, dejó a todos contentos.
fotos: Rosario López



































Domingo, 20 de Diciembre de 2009 a las 20:19
buenas fotos! Nosotros también estuvimos:
http://www.underscore.es/detalle_concierto.php?id_conciertos=110
Saludos!
Martes, 12 de Enero de 2010 a las 12:55
para mi los mejores de la noche fueron WinterSleep,
que cosas!