Un contenido ELI ‘PAPERBOY’ REED visita Bilbao
Publicado el Sábado, 20 de Noviembre de 2010 por Ana NúñezHace ya bastante tiempo que la mecha Reed entro en nuestro dialecto y, concierto tras concierto, sigue demostrando que equipararle con las mejores actitudes del soul de los 60 no ha sido ningún disparate. El pasado jueves el Antzoki de Bilbao disfrutó del vigor y el alma detonadora del paladín del soul y sus acompañantes, The True Loves que, sin embargo, ofrecieron un recital algo más dosificado de lo que nos tienen habituados.
En verano se rumoreó su visita y calló en saco roto. La expectación popular era la esperada; mayúscula. Aún así muchos tentaron a la suerte y la jugada les costó cara. La taquilla no dudó en exhibir el cartel de ‘entradas agotadas’. Los que pudimos acceder a la sala, nos acomodamos como pudimos pues no cabía un alma más en el antzoki de Bilbao.

Previa petición de apagar los cigarros para no perjudicar la voz del artista, los True Loves salieron con todo el instrumental para dar inicio al espectáculo. Y allí salió él; el joven de tan sólo 27 años que ha revolucionado el espacio musico-temporal, rescatando la estética, las voces y ensoñaciones de tiempos pretéritos.
Enfundado en un elegante traje crudo saludó tímidamente y pasó a la acción con The Satisfier, de su segundo disco ‘Roll With You’ (2008); clara invitación al baile y al frenesí. Name Calling y Help Me zarandearon el ánimo del público, aún falto de combustión, que pasó a un estado de relajación absoluta con una versión de I’m Gonna Break Every Heart I Can de Merle Haggard. Poco a poco los grados fueron subiendo. Aún así Reed se mostraba más cauto de lo normal.
¿Queremos bailar?……¿Queremos bailaaaar? ¡Síííí! La locura se adueñó de los allí presentes con Stake Your Claim y la vigorosa Twistin’ The Night Away, de Sam Cooke.

Los temas de su último disco, Tell Me What I Wanna Hear, You Can Run On y Come and get it desvelaron el talento, más propio de un predicador, para la seducción y resurrección del ánimo popular. No olvidemos, sin embargo, la importancia de un completo y afianzado elenco de grandes músicos que envolvieron al interlocutor en un halo de heroicidad.
Como en otras ocasiones, The Boom Boom sonó a anticipo de que algo importante se avecinaba. Y así fue. La velada finalizó con la más eléctrica y vibrante Explosion. Sin duda, el tema que eleva la temperatura a un estado de fusión, aunque esta vez la fusión no acabó de producirse. Reed cumplió con sus deberes, y los que pudieron verle por vez primera seguramente salieron rabiosos de satisfacción pero, una aquí presente que ha podido verle en otra ocasión se fue a casa con la sensación de que el joven de Massachussets no acabó de explosionar.
Fotos: Jesús Santamaría






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