Paradise Lost, eterna oscuridad
Samael y Paradise Lost nos ofrecieron una gran noche de metal de auténtica raza en Razz2 el pasado martes 15 de diciembre, y como siempre de la mano de la promotora Cap Cap. A pesar de ser un dia entre semana y del gran frío que hacía, un gran número de fieles no faltaron a la cita. Y es que la calidad agrupada en el cartel no se ve todos los días.
Los Suizos Samael se encargaron de abrir la velada con sus contundentes doble bombos y sus voces infernales pertenecientes a “Above”, su nuevo disco donde vuelven al sonido de sus años mozos tal como ellos lo definen. Fueron muy bien recibidos por el público y seguro que se ganaron más de un nuevo fan.
Paradise Lost por otro lado, se han ganado a pulso el estatus de banda esencial para la escena del metal mundial gracias a su esfuerzo y perseverancia disco a disco. Su nuevo trabajo titulado “Faith Divides Us - Death Unites Us ” es un claro ejemplo, nada más y nada menos que el nº 12 en su carrera, contando como novedad con las guitarras de 7 cuerdas utilizadas en su grabación, que aportando mayor contundencia al resultado final, en directo se ve compactado más si cabe con el arrollador y experimentado batería Adrian Erlandsson y su gran set de percusión.
Sus puestas en escena siempre se han caracterizado por su sobriedad y sobre todo por ir a por faena. Esta vez contaban con la novedad de aportar más vistosidad al espectáculo gracias a 3 proyectores de video y unos juegos de luces muy logrados. Otra novedad fue la ausencia forzada del guitarrista Greg Mackintosh debido a la enfermedad grave de un familiar directo del primero, y que fué sustituído en sta parte de la gira por el por ayudante de la banda Milly Evans. La verdad es que les honra esta decisión para no perjudicar a los fans cancelando algunas fechas. El sustituto eventual cumplió con creces su cometido y demostró su valía a las seis cuerdas.
Tras una intro épica, se inició el show en el que uno a uno salieron al escenario los padres del Metal Gótico, demostrándonos que el tiempo y los discos no han borrado su ilusión y sus ganas de ofrecer un show de calidad. Y es que hasta el cáustico Nick Holmes suplió la ausencia de la siempre fuerte presencia de Greg siendo más comunicativo de lo habitual con el público. Aaron Aedy parecía un chaval rompiéndose la espalda con cada riff y Steve Edmondson mandó como siempre en el centro del escenario con su precioso bajo de cinco cuerdas. The Rise of Denial perteneciente a su nuevo disco fue la encargada de abrir la noche, a la que seguiría el clásico Pity the Sadness y el himno Erased. El vocalista Nick no se cansó de repetirnos durante toda la noche el título del nuevo disco, y no fue menos al tocar I remain, First Light, Frailty o Faith Divide Us, en la que el batería Adrian aportó la contundencia . En general repasaron casi toda su discografía, en la que no pudieron faltar clásicos como As I Die, One Second, Eternal, la melancólica Enchantment o el hit The Last Time. De su etapa más reciente nos ofrecieron temas como The Enemy, Requiem, o No Celebration (que sonó realmente majestuosa) apoyada de hipnóticas proyecciones durante la mayoría del set. Fue de los mejores conciertos que les he visto en años, y no pudo acabar de mejor manera que con Say Just Words. Eternos.
fotos: Rosario López


















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