Concierto de Veracruz en Barcelona, Sala Apolo
Empezaba aquello de manera algo distinta a lo imaginado. Allí algunos íbamos sin saber quiénes eran Boat Beam. Y nos gustó su puesta. Nos gustó que sonaran cercanas y sonaran a música. Aunque, claro, no tenía absolutamente nada que ver con lo que veríamos después. Y con lo que nos imaginábamos que íbamos a ver los que sabíamos de la presencia de Los Punsetes y Veracruz en el escenario de La[2].
Así que, como íbamos diciendo, Boat Beam nos sorprendieron con eso que llaman ‘pop de cámara’ y a más de uno nos sacaron una sonrisa. De esas que se te quedan cuando algo te gusta y no necesariamente te hace gracia. Pero saca de ti una especie de deseo de que todo les salga bien. Si tienen que tocar un violonchelo, violín, la guitarra o un teclado, que, por favor, por favor, por favor, no se confundan. O que no se le olviden las letras, o que no diga algo que haga al respetable pensar que son las típicas graciosillas del star system. ¡No, por dios, que no ocurra eso! y…, no ocurrió. Al revés, sonaron sinceras; su cantante, la australiana Josephine Ayling se dirigió en varias ocasiones al público para decirnos que… “me gusta mucho el myspace!”; y que, claro, muchas gracias, por todo, por más, y claro, gracias. Pero con una simpatía que seguía sacándonos la sonrisa a todos. Eso, y el aspecto frágil de su presencia, acompañado de la delicadeza de su propuesta, nos planteaba una noche distinta, muy distinta, a la que nos encontramos justo algo después.
Porque llegan 5 personas a lo alto del escenario (no muy alto). Una de ellas, con una falda negra, larga, arrastrándose por el suelo, no deja de mirar al fondo. No sé si tiene algo contra la mesa. Pero no deja de mirar. Suenan guitarras. ‘Manera’, ‘Matadero’, ‘Lo Natural’. No cejan ni un segundo en el empeño de romper el hielo que ellos mismos crean. Han levantado una barrera con el público. Juegan a eso. ‘Fondo de armario’, ‘Queridoalberto’, ‘Estilo’, ‘Dinero’. Generan reacciones enfrentadas. Te gustan pero no los soportas. O empatizas y no te acaban de gustar. Pop. Deriva en ruidismo punk. ‘Fin del mundo’, ‘El Escorial’, ‘Tarao’, ‘Dos policías’… “Ya nos han arruinado el fin de semana… ya no puedo escapar…”. Para nada. Acaban de asegurarnos una gran noche. Una vez estás dentro, no dejas de escuchar por cada esquina referencias a ellos. Siguen a la suya, despreciando en parte la entrega de los más afines a la causa. Podría ser antipatía. Podría ser actitud. Nos da igual. Movemos la cabeza arriba y abajo y nos damos cuenta que hace un rato cantábamos “La bebida nos sienta fatal, hace una año que escapé de El Escorial…”. ‘Accidentes’, ‘Maricas’. Grandes. Desde luego, helador. Y cercano. No de la misma manera que Boat Beam. Quizá de aquella manera que tienen algunos de acercarse a otros. Queriendo ser así. Y pasar del resto. Al final, Ariadna dijo “Gracias”. De nada. A vosotros, majetes.
Y una voz, de un tipo fino, espigado, llamado Adrián. Se caga en una canción de Siouxsie que ponen desde la mesa; evidentemente, lo hace de coña. Pero no lo parece. Al grupo le iluminan antorchas de obra. Desde abajo. Da más presencia. Distinto. Se acerca a la idea cavernosa de su propuesta de post-punk discordante donde la actitud y la voz conviven con el ruido polimórfico del resto de elementos. Un bajo, dos guitarras (a veces, 3), una batería y, de vez en cuando, un teclado. Para qué más. Música de carretera, reminiscencias de The Birthday Party, oscurantismo y rock. A la vez que proponen, resuelven con una presencia que, al igual que sus predecesores en el escenario, o te encanta o te echa para atrás. En este caso, en el grupo que tenía justo al lado era rechazo y atracción a partes iguales. Algunos no entienden por qué se tiene que dar esa imagen. Otros no entienden esta música sin esa imagen. A mí me parece una propuesta de lo más honesta. Su disco, que sonó entero, es brutal. En directo no se equivocan. Y a la gente le atrae. ¿Qué más podemos pedir? Un cierre colosal a una noche en la que confirmamos a uno de los grupos que estuvieron allí, y descubrimos a otro. El restante, a escucharlo todo el día.

































Últimos comentarios