Crónica del concierto de Crowded House en Barcelona
Diez años después de su separación allá por 1996 y quince desde su última actuación en Barcelona. Volvieron Crowded House, una de las bandas de referencia del pop de finales de los ochenta y principio de los noventa, que abarrotaron la Sala Razzmatazz para presentar las canciones de su último disco y repasar sus grandes éxitos.
El concierto inicialmente iba a ser en la Sala Bikini, pero el buen ritmo de venta de entradas hicieron trasladar el evento a Razzmatazz, que por cierto estaba abarrotada. Y que, por cierto, el precio de las entradas era de 28 euros. Para qué luego nos cuenten que el negocio de la música está en peligro…
Liderados por Neil Finn, esa especie de Ray Davies neo zelandés, dieron muestra de un magnífico directo durante casi dos horas. Comenzaron con “Locked up”, “World where you live” (con el primer guiño de Neil Finn con el público, haciendo que corease el estribillo al finalizar la canción) y “Say that again”. “Fall at your feet” fue coreada de principio a fin y Neil y compañía disfrutaban de lo lindo. El sonido, a todo esto, era realmente bueno.
Siguieron alternando los clásicos que seguían siendo celebradísimos como “Four seasons” y los cortes de su nuevo álbum “Even a child” o “Nobody wants to” (sobresaliente la banda en este tema). En otro de los grandes clásicos de la banda, “Don’t dream it’s over”, durante el estribillo resultaba casi complicado oír a la banda por encima del público.
Con “Distant Sun” llegaron los primeros bises, que comenzaron con “Weather with you” con Mark Hart ejecutando a al perfección el característico punteo de guitarra. “She called up” y “When you come” pusieron fin a los primeros bises.
La banda retornó al escenario entre los oe’s de un público entregado. Servidor tenía la remota esperanza de poder escuchar alguno de los temas de los álbumes de los hermanos Finn, pero no pudo ser (a fin de cuentas el concierto era de Crowded House). “In my command”, “Something so strong” y finalmente “Better be home soon” pusieron fin al concierto con todos los miembros de la banda dando la mano a los espectadores de las primeras filas.
Un muy buen concierto de una banda con una magnífico saber hacer sobre las tablas y que cuentan con una gran colección de temas para exhibir. Y que además cuenta con una muy buena acogida por parte del público, visto lo viso. Por buscarle una pega creo que Neil Finn se excedió haciendo participar al público hasta en cuatro ocasiones repitiendo el estribillo al final de algunos de los grandes éxitos de la banda. La fuerza de la nostalgia, supongo.














































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