Micah P. Hinson en la Sala Bikini de Barcelona
Decía Oscar Wilde que ser natural es la más difícil de las poses. Seguramente sea cierto, más sobre las tablas de un escenario frente a una sala repleta de desconocidos. A Micah P. Hinson le sale bien, hasta parece que no le cuesta y cuesta imaginárselo de una forma distinta.
Tal vez sea por que en sus 27 años ha encarado ya una vida en la que las drogas, la cárcel y los problemas familiares han sido bastante comunes. Así que después de eso plantarse delante de una sala a cantar, aunque sean canciones salidas de lo más profundo del alma, pues debe ser pecata minuta.
Ahora la vida le sonríe, la crítica le alaba, se acaba de casar, tiene talento, sabe explotarlo y tiene público. Probablemente sus heridas hayan cicatrizado pero todavía le causan dolor de vez en cuando.
O eso es lo que refleja en el escenario, donde le acompañan Nick Phelps al banjo, batería y stell guitar y Justin Cope al bajo, los tres de impecable traje negro.
Las versiones en directo de temas como “Beneath the rose”, “Brothers and sisters” (de su último disco “Micah P. Hinson and The Red Empire Orchestra”) o “Close your eyes” son mucho más crudas que el producto de estudio. Tal vez menos disfrutables en el plano musical, pero desde luego mucho más viscerales.
Entre tema y tema siempre hay una pausa, Micah necesita encender un cigarro que fuma con filtro. Aprovecha para explicar un poco la siguiente canción, lanzar un alegato contra MySpace y Youtube y de paso cargar contra Artic Monkeys (ahí se ganó mi corazón), contar como en Sevilla les robaron todo lo que tenían dentro de la furgoneta y se rompió un dedo de un pié dándole una patada de rabia a un contenedor o presentarnos a su esposa. Normalmente estas cosas no me causan demasiada simpatía. Que narices, a un concierto se va para escuchar música y no para conocer la señora esposa del ponente. Pero este tío lo hace con tal naturalidad que se le perdona y hasta casi se agradece.
Lo que ya no me pareció tan normal es que, aprovechando lo de MySpace y tal, suelte un sermón para decir que no le gusta que le saquen fotos o incluso me pareció intuir que no está muy conforme con que sus discos pululen por las redes de P2P (como los de todos los demás). Evidentemente está en su derecho de quejarse, pero Micah, son los tiempos que corren. Y si lo piensas un poco a lo mejor gracias a que tu disco puede conseguirse gratis llenaste la Sala Bikini y te conocen en todo el mundo. La gente se quedó un poco fría con el discurso, no gustó demasiado.
En cuanto al resto del repertorio, a destacar una versión eléctrica de “Diggin’ a grave”, sustituyendo el banjo y acordeón de la original por el sonido surfero de la Fender Jazzmaster de Micah. Encajaría bien en la banda sonora de alguna película de las buenas de Tarantino.
El concierto terminó la versión de John Denver de “This old guitar”, dedicada a su padre y a la tormentosa relación entre ambos. Una herida que parece que se le cierra cada mañana y se le abre cada noche.

















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