Crónica concierto The Raveonettes en Barcelona, Sala Apolo [2]
Rockabilly, guitarras surferas, noise pop, una pin-up… todo esto venido desde Dinamarca en formato de dúo, que a lo único en que se parecen a Roxette es en que ella es rubia y él moreno. Son The Raveonettes y estuvieron en Barcelona.
Traían debajo del brazo su último disco Lust Lust Lust publicado el año pasado y del que ya han salido un par de singles muy reproducidos en Youtube (esto es ya es mejor barómetro que cualquier otra cosa), léanse Dead sound o I know that you want the candy.
Por desgracia la cosa sonó un poco coja ya que Sune Rose, la parte masculina del dúo, no pudo cantar debido a problemas de garganta. Así que Sharin se encargó de cantar ella solita todos los temas. Teniendo en cuenta que el peso de las dos voces en sus composiciones y que juegan bastante con la armonía vocal la cosa perdió bastante. Pero también es verdad que era fácil de perdonar, Sharin lo hizo de maravilla y no se achicó, si no más bien lo contrario (hay que ver que fácil se pone uno del lado de una rubia de ojos azules).
Escuchar a The Raveonettes es sinónimo de sentir que no es tan complicado hacer buenas canciones. Ellos han hecho de la sencillez norma: las canciones no pueden durar más de tres minutos, solo puede haber 3 acordes y la batería se reduce a caja y goliath. A todo esto se le junta una buena dosis de ruido estilo Jesus And Mary Chain o Sonic Youth, el sonido surfero de sus Fender Jazzmaster y unas letras a medio camino entre The Delftonics y el lirismo de domingo resacoso de Jesus And Mary Chain. Y ya está.
Y resulta, vaya que si resulta. Dead Sound, Hallucinations, Love is a trashcan o I know that you want the candy sonaron de maravilla para goce y disfrute de los allí congregados que debíamos de ser más de 500 y que habían aflojado sus 22 euros por cabeza (un lunes de mediados de Febrero… para que luego nos digan que peligra el negocio de la música).
También cayó una versión de Stereolab, French disco y cerraron con Aly, walk with me antes de volver para un último bis. Una pena lo de la voz de Sune, pero parece ser que hay bastantes posibilidades de que vuelvan en el Primavera Sound y a pleno pulmón. Merece la pena verlos.






Miércoles, 20 de Febrero de 2008 a las 16:24
Coincido contigo en que, pese a la decepcionante baja vocal de Sune Rose, mantuvieron el tipo. Estuve en la que (creo) fue su primera visita a Barcelona, hace algunos Primavera Sounds, y me siguen pareciendo igual de frescos e interesantes.
Añadir, eso sí, que a parte de quedarnos sin la voz de Sune Rose, nos privaron de un segundo guitarra. Sune tuvo que asumir la rítmica y la melódica (si se puede aplicar este estandar a un grupo como ellos). Yo apenas lo noté, pero estoy seguro que la formación habitual de directo de cuatro miembros hubiese logrado una experiencia aún más brutal. Si esta ausencia era debida a una nueva formación para el directo de Lust, lust, lust, o si querían amortizar al máximo la recaudación de una sala pequeña, eso ya es algo que se me escapa.
Y, sin duda, Sharin matuvo el tipo. No creo que nadie quedara decepcionado. Si habitualmente ella atrae el mayor porcentaje de miradas (masculinas y femeninas), en este caso no había ojos más que para ella. Basta con ver las fotos que ilustran este post. Por cierto, que tuviste que sufrir para hacer esas tomas, con ese espantajo que no dejaba de molestar en primera línea.
Un saludo.
Miércoles, 20 de Febrero de 2008 a las 23:08
Bastante de acuerdo con al crónica , ya te haré enlace de la mia , a ver si al escribo hoy….soy la chica del set list,ja,ja…gracias!)
Les había visto hace tres años en el ebrovision, el festival de mi pueblo(miranda de ebro), también en petit comité…esa vez a pleno pulmón. pero tuvo su gracia ver que ella solita podía con todo.
Y, si, yo también flipé con el de los espasmos de 1 a fila como dice el post de arriba….
Miércoles, 27 de Febrero de 2008 a las 2:15
A mí también me gustaron, a pesar de quedarnos sin armonías vocales. Pero Sharin es magnética, y yo tampoco puede dejar de disparar la cámara desde un lateral. El de los espasmos es un clásico: en Heavy Trash también estuvo así de principio a fin, aunque aquella vez parecía más justificado por la histeria general de la sala. Creo que es argentino, y todo un habitual del Sidecar (es que una ex le conoce, y recuerdo haber coincidido en el último concierto de BRMC)