Crónica del concierto de The Police en Barcelona
Publicado el Martes, 2 de Octubre de 2007 por Jota SánchezParece que es difícil tener una opinión libre de prejuicios, si la banda en cuestión se había retirado hace muchos años y decide reagruparse para ganar dinero, realimentar su ego o simplemente para volver a pasarlo bien sobre un escenario, la verdad ¿Y a mí qué me importa?
En mi opinión, es una suerte tener de nuevo la posibilidad de ver a algunos “monstruos” en acción, si quieres te gastas el dinero en su entrada, y si no, por el mismo precio, te compras un robot de cocina, que te pica el hielo, prepara batidos, hace pescado al vapor y tiene auto-limpiado.
Por otro lado, tampoco entiendo porque no se cuestionan tanto las giras de otros grupos, que no se han ido nunca, pero a los que tampoco les sentaría nada mal un descansito.
Después de esta pequeña disertación, me gustaría entrar de lleno en materia, el pasado 27 de septiembre la mítica banda The Police actuó en el estadio Olímpico de Barcelona con el cartel de “Entradas agotadas”, veintidós años después de su separación.

Poco antes de las diez de la noche, se apagaron las luces y la banda entró de lleno con ‘Message in a bottle’ haciendo explotar a las más de 50.000 personas que abarrotaban el estadio, sin más pausa que un par de saludos y una escueta presentación, siguieron ‘Sincronicity II’ y ‘Walking on the moon’, el sonido, que fue de lo mejor que yo he escuchado en el Olímpico, tan difícil de compensar, donde la música se escapa sin remedio, fue mejorando rápidamente.
El escenario, era quizás desproporcionado para tan solo tres músicos, pero es lo que requiere una gira de grandes estadios, perfectamente decorado con unas gigantescas pantallas de leds que jugaban con diseños sencillos pero muy impactantes, basados en los colores y estética de los discos que les hicieron mundialmente famosos en los 80. Y como no, tres pantallas XXL de vídeo para que nadie perdiera detalle de los primeros planos de Sting y compañía.
Durante más de una hora los hits de la banda sonaron alternados con otras composiciones menos celebres, pero no menos compactas y bien encajadas en la dinámica del concierto, donde entraban desde las melodías más aptas para corear hasta los arranques más “heavies” de la guitarra de Summers, algunas de ellas ‘Don’t stand so close to me’, ‘Driven to tears’, ‘Truth Hits Everybody’, ‘Every Little Thing She Does Is Magic’, ‘Wrapped Around Your Finger’ ‘De Do Do Do, De Da Da Da’, ‘When The World Is Running Down’, ‘Invisible sun’, alcanzando el momento de mayor épica en Cant stand losing you, donde Copeland demostró su maestría a la batería sin necesidad de hacer un solo “al uso”.
Ya en la recta final, abordaron uno de sus emblemas sonoros, ‘Roxanne’, aunque la revisión que hicieron, más reggae todavía, si cabe, no acabó de gustarme, fue uno de los momentos de mayor euforia colectiva de toda la noche.
El último bis arrancó con ‘King of pain’, después ‘So lonely’ y ‘Every breath you take’ incendiaron la multitud, finalmente una inesperada ‘Next to you’ cerro dos horas de actuación.
Toda una lección de música en los tiempos del artificio y la superproducción, demostrando que con calidad y talento, un trío básico –guitarra-batería-bajo- puede hacer maravillas, claro que para eso hay que contar con una estupenda voz en directo, una guitarra y percusión con inagotables matices y lo que es más importante, un buen puñado de canciones, que no sólo sobreviven al paso del tiempo, sino que mejoran como un buen vino.






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