Nacida artista: MAIKA MAKOVSKI en la Sala Apolo, FESTIVAL MIL·LENI.
Publicado el Viernes, 20 de Enero de 2012 por Rosario LópezMaika Makovski hace tiempo que empezó a ser todo un secreto a voces en el panorama musical nacional. El boca-oreja es la más infalible herrmienta para que quien vale llegue a lo más alto, y así fue como con el lanzamiento de su tercer disco, empecé a ver cómo la recomendaban de pronto tanto amigos como medios en cuyo criterio musical confío. Ayer Maika Makovski y su banda volvieron a la Sala Apolo (la que ya llaman “su casa”) en el marco del Festival Mil·leni, y el espectáculo que ofrecieron hizo honor a su fama.
La sala pasó de presentarse amenazadoramente vacía a reunir a un aforo impresionante en espacio de apenas quince minutos (¿de donde salió toda esa gente de pronto?), y cuando Maika y su banda saltaron al escenario, radiantes de felicidad, en seguida se palpó una complicidad y respeto especial en el ambiente que pocas veces antes he podido experimentar. No tardé mucho en darme cuenta de a qué se debía aquello.

Me resulta difícil explicar en palabras lo que vimos en este concierto. Maika y los suyos nos llevaron de la mano en una montaña rusa emocional y estilística que lo mismo te sumergía en una luminosa canción folk de autor (Friends), que te hacía bailar al son del himno pop más contagioso (Nevermore), que sacaba nuestro lado más salvaje (Lava Love, Ruled by Mars) o nos convertía en testigos de toda una jam improvisada con toques sureños.
Mujer cantautora, con garra y unas tablas incontestables, multiinstrumentalista rockera y con una variedad de registros vocales abrumadora… si os digo estos factores las comparaciones no tardarán en acudir a vuestra cabeza, pero os estaréis equivocando los que apuntéis sin pensarlo a esa gran cantante inglesa a la que también produjo John Parish. Después de ver a Maika en directo se nota que tiene un factor extra, algo intangible y difícil de explicar que se resiste a las comparaciones, y toda una personalidad propia que está por encima de virtuosismos compartidos, condición femenina o tonos de voz parecidos. Es toda una artista, una de esas personas que simplemente parecen haber nacido para estar sobre un escenario y para emocionar. Disfruta interpretando su música, y lejos de sólo sonreir e interactuar con el público, va más allá y se zambulle en sus propias letras y el sonido impecable de la banda, cambiando de piel de la manera más natural según le hace sentir cada canción. Atrevida, tímida, inocente, enamorada, rabiosa, nostálgica, sensual, fuerte, coqueta… Una la ve y no puede más que quitarse el sombrero ante la entrega con que defiende cada nota, cada palabra, y dejarse arrastrar por la música como por una marea cálida.

En el tramo final del concierto todo el público estaba totalmente encandilado: Only Innocence is Capable of Pure Evil nos sumergió en un extraño estado de euforia canalla y The Deathly Potion of Passion nos embriagó con su intimidad… Así se fueron sucediendo sensaciones e historias, hasta cerrar la noche con la canción capaz de mantener a todos en vilo, Song of Distance. Belleza y simplicidad en estado puro y una demostración de los portentosos dones vocales de Maika. Simplemente estremecedora. Puedo decir sin miedo a mentir que yo nunca había visto al público de un concierto tan increiblemente silencioso en plena canción, casi ni nos atrevíamos a respirar por no truncar el momento. Toda una proeza.
Si te han dado ganas de verla en directo, pasa este artículo, que corra la voz. Según ha anunciado, espera publicar su cuarto disco en abril de 2012, y este podría ser el espaldarazo definitivo de esta gran mujer. Ella parece decidida a conquistar a todo el que quiera escucharla.
Fotos y texto: Rosario López





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