Crónicas del Primavera Sound 2012: Jueves 31 de mayo
Publicado el Miércoles, 13 de Junio de 2012 por Rosario LópezHabrá quien diga que es el festival de los modernos gafapastas, habrá quien lo tache de demasiado indie basándose en ediciones pasadas, pero hay un hecho innegable para quien estuviera en el PRIMAVERA SOUND este año: esta duodécima edición contado con uno de los carteles más interesantes y eclécticos de los últimos años. ¿Preparados para la crónica del Jueves? ¡Empecemos!
Llegué al Forum a primera hora de la tarde, el sol calentaba lo suyo y yo me calentaba la cabeza debatiéndome sobre qué hacer ante el primer solapamiento peliagudo de la jornada. Después de mirar y remirar los horarios me decidí por estrenar el festival a las seis en el escenario Mini, con la actuación de los portugueses LINDA MARTINI. Me los habían recomendado amigos que les habían visto en directo el verano pasado y había estado dándoles escuchas en los días previos al festival a sus últimos discos. En directo me gustaron todavía más que en sus álbumes, con desarrollos de rock instrumental muy bien llevados y sin atisbos del siempre temible “post-rock de manual”. En directo este cuarteto destila una rabia y una fuerza inusitada, y aunque tienen puntos en común con el post-rock más cálido, en las canciones más punk y con voces me recordaron a grupos patrios que sigo y admiro, como (lo:muêso). Uno de esos conciertos de los que sale uno con las pilas cargadas, y eso que me tuve que marchar un par de canciones antes del final del recital para no perderme la que sería la segunda banda del día para mí, en el escenario ATP.

Al combinado post-metal A STORM OF LIGHT les tenía ganas, y no me defraudaron para nada… Más bien todo lo contrario. Josh Graham (ex-Neurosis y Red Sparrowes) y los suyos reunieron al sector más duro del público y ofrecieron un directo contundente, con un sonido prácticamente impecable y una actitud acorde con la dureza de su música. Andrea Black (ex-Howl) destacaba especialmente con sus movimientos rabiosos y su presencia metalera, pero el saber hacer del grupo fue general.

Al acabar ASOL me dirigí por primera vez al escenario Ray-Ban, donde ya había un público considerable para ver a uno de los grupos con el típico sonido años 90 que no puede faltar en el Primavera Sound, me refiero a ARCHERS OF LOAF. Su retorno a los escenarios no será tan vistoso a priori como los de otras bandas contemporáneas de más renombre, pero no fue problema para reunir a la primera multitud del día y que ya desde el principio se animara el cotarro a fuerza de temas pesados ejecutados con gran empaque y fuerza. Un concierto que no trajo grandes sorpresas pero que dejó contentos tanto a los fans de la formación y los curiosos, con hits como (el irónicamente llamado) “Nostalgia”.

Después de Archers tuve tiempo de pasarme a ver el comienzo del concierto de GRIMES en el escenario Pitchfork. Los medios musicales más in la recomendaban encarecidamente, y claro, yo sentía curiosidad… Como no vi el concierto entero no puedo emitir un veredicto firme respecto a esta chica, pero sí puedo decir que no me acabó de convencer. Su directo comenzó muy renqueante (tuvo bastantes problemas de sonido al comienzo y llegó a empezar su primera canción hasta cuatro veces sin éxito antes de finalmente arrancar), y las canciones en directo me parecieron un poco superficiales, no acabé de encontrarle el punto, ni siquiera cuando nada más empezar atacó con Vanesa para animar al respetable (y funcionó). Quizá con unos años más gane en profundidad y matices, pero por ahora se quedó en divertimento pasajero cervecita en mano sin más ánimo que hacer tiempo para el próximo concierto. Eso sí, del público más ecléctico y atrevido en materia trapitos que vi en todo el festival.
En el escenario grande, el San Miguel, con THE AFGHAN WIGS llegaba uno de los retornos más esperados del festival. Y el grupo será de los 90, pero su concierto lució como si no pasaran por ellos los años: rockero, guitarrero, honesto y con una fantástica ejecución. Greg Dulli estaba en una gran forma (vocal y físicamente: ha perdido unos kilitos desde pasadas visitas en solitario) y la banda defendía los temas con una fantástica mezcla de rabia, alma y entrega. Tienen temas tan emblemáticos que es fácil acertar, pero es que además la disposición de los mismos en el setlist fue de lo más acertada: Crime Scene, Part One; I’m Her Slave, Uptown Again, Fountain and Fairfax, Going to Town… y un precioso broche final con Miles Iz Dead. Uno de esos conciertos que me parecieron programados a la hora perfecta: el tramo final coincidió con una puesta de sol espectacular. Mejor imposible.
Ya de noche y de nuevo en el escenario Ray Ban, MAZZY STAR nos volvían a catapultar al pasado (menudo día de retornos el jueves). El concierto fue tan intimista que ni la iluminación del escenario quería quitarle protagonismo a la única protagonista del concierto: la voz de una Hope Sandoval tan cándida como sensual. En la penumbra, las canciones sonaron tal cual sonaban en los discos, y si hay algo que lastró su concierto fue precisamente lo altísimo que habían puesto el listón antes en todos los sentidos los Afghan Wigs. Aún así fue un muy buen concierto que sin duda contentó a los incondicionales de la banda, que observaban embelesados sin mover una pestaña.
Los siguientes grandes en salir a la palestra fueron WILCO, que se dieron un baño de multitudes en toda regla en el escenario San Miguel (y eso que por uno de esos solapamientos incomprensibles, a la misma hora tocaban los Beirut y esto dividió al público). Y aunque siempre que me preguntan sobre ellos he de reconocer que me gustan pero los encuentro demasiado “clásicos” para acabar de emocionarme, se marcaron un señor concierto. Tocan con tal naturalidad, que lo más difícil parece cosa de niños cuando lo hacen ellos. Sabedores de que tienen una batería de temas redondos, los sacaron a relucir con mimo y medias sonrisas ante la indiscutible admiración incondicional de miles de fans boquiabiertos ante las precioses luces que invitaban a soñar. Y sí, su propuesta puede ser demasiado segura para sorprenderte, pero cómo no disfrutarlos, cómo no admitir que son, simplemente, infalibles.
Y por fin el que para mí era el momento más esperado de toda la noche. Me coloqué en las primeras filas del escenario RayBan, al más puro estilo kamikaze, deseosa de ver a REFUSED, y ya desde el primer tema me vi envuelta en un caos de sudor, saltos, y golpes al que no pude más que abandonarme encantada.
Con los suecos todo fue tal y como imaginaba en mis pronósticos más optimistas, pero multiplicado por cien. Porque unos metros ante mí, unos flashes cegadores masticaban y escupían a un Dennis Lyxzén escoltado por sus salvajes secuaces, que, totalmente entregado a la causa y con la misma convicción que cuando era un adolescente, se desgañitaba y nos inducía a prender fuego al mundo con su revuelta punk. A fin de cuentas, tal y como dijo Dennis, cuando escribieron todas esas canciones en su día estaban terriblemente cabreados con el mundo, pero hoy en día hay todavía más razones para estarlo. En perfecta anarquía, envueltas en músculo, empujones y rabia, cayeron todas las joyas de ese disco seminal que es The Shape of Punk to Come, y cada cual fue más incendiaria que la anterior. Worms Of The Senses/Faculties Of The Skull, Refused Party Program, Rather Be Dead, Summeholidays Vs. Punkroutine, The Deadly Rythm Of The Production Line, The Shape Of Punk To Come… Una apisonadora sónica coronada por el himno de toda una generación, New Noise, que causó el éxtasis colectivo, y una brutal Tannhäuser/Derivè. No nos engañemos, a Refused les descubrí cuando ya era demasiado tarde y hasta hace unos meses jamás pensé que tendría la oportunidad de experimentar un directo suyo. Nunca digas nunca. Esa noche lo hice como hay que hacerlo, en mis propias carnes en el sentido más literal: con moratones, los oídos reventados por los decibelios y un estado general de sobreexcitación que me hizo acabar la noche con un dolor de cabeza que me llevé a casa como una condecoración de guerra. Me trae sin cuidado que haya quienes digan que sólo han vuelto por el dinero, o que éste ya no es su momento. Sólo ese concierto fue más intenso, más de verdad que la mayoría de los que he visto en lo que va de año. Refused Are NOT fucking dead.
Texto y fotos: Rosario López





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