Diez versiones imprescindibles
Publicado el Sábado, 1 de Septiembre de 2007 por Jose CornideLas versiones forman parte de la música moderna desde sus inicios. Casi siempre escondidas como caras ‘B’ y otras veces singles de un LP suelen ser una vuelta de tuerca al tema original que a veces incluso consigue superarlo. Aquí tenéis 10 imprescindibles, sin ningún orden en particular.
Pixies “I can’t forget” (de Leonard Cohen): publicada en el disco homenaje “I’m your fan” (1991, Atlantic) al canadiense y en donde otros artistas como R.E.M., Nick Cave o That Petrol Emotion ponían su granito de arena, la versión de Pixies resulta ser de lo mejor disco. Sea por que la letra de la canción tal vez encaja bastante bien con las de Frank Black (”And I can’t forget, but I don’t remember what” parece que va bastante bien con “Where is my mind”), sea por el gran trabajo en la guitarra de Joey Santiago o sea por la melosa voz de Kim Deal en los coros… pero resulta ser una brillante versión.
The Ramones “Have you ever seen the rain?” (de Creedence Clearwater Revival): auténticos especialistas en esto de las versiones (conviene recordar que Joey era todo un melómano) es increíble como consiguen acelerar este grandísimo tema de la Creedence y a pesar de ello hacer que mantenga toda su carga emocional. Y por supuesto, en menos de dos minutos y medio y con tres acordes.
R.E.M. “Crazy” (de Pylon): publicada como primer tema en el disco de rarezas “Dead letter office” (1987, IRS Records) es en gran parte prueba de la admiración que R.E.M. procesaban hacia Pylon, banda percusora del new wave de Athens y que su influencia es muy clara en el sonido de los primeros discos de R.E.M.
The Byrds “Mr. Tambourine Man” (de Bob Dylan): el cambio del sonido de la guitarra acústica, la harmónica y la áspera voz de Dylan por la ripequeante guitarra de Roger McGuinn y la armonía vocal de David Crosby tal vez no mejoren el original, pero si que lo hacen mucho más accesible y la convierten en un clásico del pop de los sesenta.
Sonic Youth “Ça plane pour moi” (de Plastic Bertrand): claro ejemplo de lo que es hacer rehacer una canción de arriba a abajo. Del tema original del belga Plastic Bertrand los neoyorquinos dejaron la letra (cantada en perfecto francés por Thurstoon Moore) y poco más. El resto lo sustituyeron por un muro de ruido de guitarras controlado, marca de la casa. Imprescindible.
Thin Lizzy “Whiskey in the jar” (canción tradicional): los Thin Lizzy agarraron esta pieza tradicional de la que se desconoce su origen exacto y la transformaron en una increíble pieza de rock and roll. Impecable el riff de guitarra.
Creedence Clearwater Revival “Cotton fields” (de Huddie Ledbetter): la Creedence hizo una magnífica versión de “Cotton fields”, tema que encaja a la perfección en su repertorio. The Beach Boys hicieron también una versión del tema, sin embargo creo que la de la Creedence y su sonido de rock pantanoso le sienta mejor a este clásico de la cultura americana.
Los Nikis “Mamma Mia” (de Abba): es difícil de decir si se trata siquiera de una versión o una canción completamente distinta. Pero lo cierto es que se me hace imposible escuchar este tema de los de Argüelles sin, como mínimo, esbozar una sonrisa. La historia del intento fallido de montar una pizzería llamada “Mamma mía” teniendo como chef a un siciliano merece ser escuchada. A penas dos minutos, por cierto.
The Beatles “Twist and shout” (de The Isley Brothers): supongo que no podían faltar. De sus inicios plagados de versiones de clásicos del rock yo me quedo con esta. Me encanta oír cantar a Lennon esta canción.
Joey Ramone “What a wonderful world” (de Louis Armstrong): enfermo del cáncer de faringe que le provocaría la muerte en 2001, Joey Ramone hizo esta versión del clásidco de Louis Armstrong. Supongo que en parte resulta especialmente emotiva por el hecho de pensar que fue de las últimas cosas que grabó y que escogió esta canción seguramente sabiendo que no le quedaba mucho en este barrio.





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