Dunk! Festival (Bélgica), segundo día - If These Trees Could Talk, Lento, The Allstar Project, Vessels…
Publicado el Miércoles, 25 de Abril de 2012 por Rosario LópezLa segunda jornada del Dunk! Festival en Zottegem (Bélgica), fue la más intensa para nosotros, el cartel era tan impresionante que nos plantamos en el recinto a las cuatro y media de la tarde con vistas a estar allí hasta altas horas de la madrugada. Kasan, Lento, The Allstar Project, Vessels, Beware of Safety, If These Trees Could Talk y Steak Number Eight fueron los grupos de los que disfrutamos en esta jornada.
Llegamos a Bevegemse Vijvers a tiempo de ver las tres últimas canciones de los alemanes Kasan, que descargan una buena dosis de decibelios post-rockero. Aunque tuvieron un buen directo, nos sonaron un pelín lineales, faltaban matices que ayudaran a distinguir una canción de otra. No le acabé de encontrar el punch a su propuesta, habrá que darles una segunda escucha a ver si mejora esta primera impresión.

Les siguieron Lento, llegados desde Italia y que presentaban su segundo disco Icon, publicado el año pasado. Teníamos muchas ganas de ver cómo se desenvolvían en directo y sobrepasaron todas nuestras expectativas: sus temas realmente oscuros y pesados (en el mejor sentido de ambos términos), con canciones como Then y Hymen como mejor representación, y los tocaron dejándose la piel, con una intensidad y fiereza que nos hizo sentir como si un gran coloso de sonido se cirniera sobre nosotros. Bravo.


Los portugueses The AllStar Project, eran uno de los grupos que más ganas teníamos de ver. Nunca les hemos podido tener en directo Barcelona, y siempre que les escucho me invade la sensación agridulce de que esta banda no es lo conocida que merece ser. Y tras verles en directo no puedo más que recomendároslo de nuevo a todos los que leais esto y no les hayais escuchado aún. En el Dunk! Festival tocaron envueltos en luces ténues y con unas maravillosas proyecciones de fondo que enfatizaron la delicada belleza de los temas de sus últimos dos discos que desgranaron para vosotros. Desde la inicial Polaris el setlist que ofrecieron fue impecable y nos puso el vello de punta, sobretodo cuando alcanzó su clímax con la rabiosa Neighbour of the Beast. Todo un lujo poder ver en acción a un grupo así arropados en un silencio totalmente respetuoso del público.




Aún con la emoción a flor de piel, saltaron al escenario los británicos Vessels, que presentaban su último trabajo, Helioscope. En Barcelona les habíamos visto a finales del 2010 teloneando a Oceansize y ya nos causaron una más que grata impresión, pero esa noche en Bélgica lo suyo no tuvo nombre. Han madurado enteros. Su propuesta està a medio camino entre el post-rock más enérgico y la electrónica más minimalista, aunque con una clara tendencia a decantarse por esta última, casi con retales de 65daysofstatic en la ecuación. Y en el Dunk! Festival el encanto de la honestidad y la pasión con la que viven su música (claramente encarnado en su lider visible, el extrovertido Peter Wright) se vio multiplicado exponencialmente con una ejecución impecable, acabando el concierto con una escalada de decibelios final y grupo y público totalmente entregados. La cola en su puesto de merchandising tras su actuación duró, literalmente, horas.



Mientras fuera del recinto ya caía la noche, fue el turno de un grupo hasta entonces desconocido por nosotros, los estadounidenses Beware the Safety. Con una media de edad superior a la del resto de grupos que habíamos visto y muchísima experiencia, se trataba de una especie de grupo de supermúsicos. Cada uno dominaba con total maestría su instrumento y ofrecieron una buena actuación en que mezclaban de una manera bastante innovadora el post-rock más clásico con otros estilos. Cuando más interesantes me resultaron fue cuando coqueteaban con su vertiente más experimental: los cambios de ritmos propios del math rock mezclados con toques de jazz despertaron bocas abiertas de admiración. Pero como me ha pasado otras veces en que he visto a virtuosos, el factor emotivo se quedó a medias en su concierto… Me resultaron algo fríos y en ocasiones mecánicos, como si al no tener que poner esfuerzo en sonar bien no infundieran a su música de la emoción que otros grupos conseguían incluso cometiendo errores. Aún así, menudo nivel tuvieron, lo que se llama unos maquinones, y sólo por eso ya mereció la pena seguir con atención sus evoluciones sobre las tablas.


Si hay un grupo que nos hizo decidir viajar hasta aquí para ver el festival, ese fue If These Trees Could Talk. Los de Ohio son muy caros de ver a este lado del Atlántico y como de Francia no bajaban en esta gira, al final pensamos: pues subimos nosotros. Sólo tienen dos discos de estudio (el último, un recién estrenado Red Forest), pero qué discos señores. En directo superaron nuestras altas expectativas, haciendo que su característico sonido orgánico y delicado suene todavía más cálido de lo que esperamos. Imposible no estremecerse escuchando la inicial Breath of Life, What’s In the Ground Belongs To You, Red Forest o Below the Sky. Vello de punta durante los once temas que nos ofrecieron envueltos en una modestia que ya la quisieran muchos grupos, dejando que su música bellamente intrincada fuera la única protagonista.




Podríamos haber dejado la noche ahí, en lo más alto, pero decidimos quedarnos a echar un vistazo al último grupo del cartel, Steak Number Eight. Para los que estén tan despistados como nosotros ante este extraño nombre, son un grupo belga jovencísimo que hace cuatro años ya ganaron varios concursos de bandas a nivel nacional, cuando la edad media del grupo apenas superaba los quince años. Esta noche, presentaban su segundo disco, All Is Chaos, y demostraron que su edad no es un factor en su contra para vérselas con la papeleta de cerrar la noche. Lo cierto es que ofrecieron un show muy resultón, con unas luces que eran un protagonista más y un nivel como músicos que dejaba la boca abierta: nada que envidiar a bandas más adultas. Las primeras filas enloquecidas, casi en plan fenómeno fan, con un público enfervorizado, no lo neguemos, bastante próximo en edad a los componentes de la banda. ¿La música en sí? Me resultó mucho más interesante cuando coqueteaba con el post-metal que cuando tiraban hacia el metal y el sludge… quizá en esta vertiente no me los acababa de creer del todo, quizá sean prejuicios míos por su edad, aunque sonar sonaban. Aún así, muy bien ejecutado todo, y sólo por eso y por una naturalidad y soltura en el escenario más propia de músicos que lleven décadas tocando que de un grupo de adolescentes, se merecen mi respeto.

Crónica y fotos: Rosario López









































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