Delicada rabia: Concierto de Envy en Apolo 2

Después de haber tenido que cancelar en noviembre del año pasado sus fechas por estas tierras, y de colgar el cartel de “entradas agotadas” en su concierto en Madrid unos días antes, por fin nos visitaban los japoneses Envy. En su equipaje, toda una munición de pedaleras y esa extraña mezcla de sensibilidad y rabia que se han convertido en su sello de identidad.

Concierto de Envy en Apolo [2]En esta ocasión venían teloneados por los londinenses The Lam, grupo londinense que con su garage rock acelerado quizá no eran la propuesta más acorde con el estilo de los del sol naciente. Entretenidos, sí, pero un poco fuera de lugar para lo que ya sonaba en nuestras cabezas: me dejaron un poco fría. Personalmente creo que sin ir más lejos aquí en Barcelona hay grupos locales, de post-rock por ejemplo, que hubieran servido mejor para ir abriendo boca…

Y por fin salieron a escena los verdaderos protagonistas de la noche, entre la euforia de un público que llevaba demasiado tiempo esperando a poder disfrutar de su música en directo. Y no decepcionan: empiezan con tranquilos pasajes instrumentales, de marcado corte post-rock, con subidas y bajadas cinemáticas, casi de banda sonora, para enseguida pillarnos con la guardia baja con las desgarradas incursiones vocales de su cantante Tetsuya Fukagawa, que apoyándose en el micrófono grita como si le fuera la vida en ello.

Concierto de Envy en Apolo [2]Esta noche se confirma que aunque hace años empezaran siendo un grupo de hardcore puro y duro, lo que les diferencia del resto de la escena screamo y lo que mejor saben hacer es precisamente esto: unir los dos extremos hasta que no se sepa donde empieza uno y acaba el otro, mezclar la rabia y la sensibilidad, la potencia y la calma, el caos y la harmonía. Saltarse las barreras entre estilos, porque no son un grupo de post-rock, ni un grupo de hardcore, ni de screamo, ni todo lo contrario.

Aún así hay veces que la balanza se decanta hacia una de las vertientes, como ocurrió durante “Go Mad and Mark” o “A Road Of Winds The Water Builds” en las que resaltan la parte más minimalista del grupo con esos efectos de guitarra y detalles de teclados exquisitos, y la delicada atmósfera envolvente creada por sus dos fantásticos guitarristas, así como la combinación de las voces desgarradas habituales con pasajes llenos de detalles y susurros, o “Left Hand”, himno acelerado y guerrero guiado por riffs agresivos con el que nadie en el público pudo evitar acabar haciendo headbanging. Fuera en una faceta o en otra, nos llevaron al público a donde quisieron, emocionándonos o sacando a relucir nuestro lado más primitivo con cada cambio de rumbo en cada tema.

Concierto de Envy en Apolo [2]El setlist incluyó temas bastante antiguos, de la época más dura del grupo, influido quizá por los temas que figuran en el DVD Transfovista que editaron el año pasado, durante los cuales el guitarrista Nobukata Kawai sacó la bestia del directo que lleva dentro, saltando y tocando entre espasmos y cabezazos y calentando al público mientras Dairoku Seki apoyaba magníficamente al resto de la banda con redobles y frenéticos ritmos de batería. Desde mi punto de vista los momentos de mayor emoción del concierto no obstante corrieron a cargo de la interpretación de los dos temas que tocaron de su mejor obra hasta la fecha, “Insomniac Doze”: “Scene” y sobretodo la épica “A Warm Room”, con las que en sus momentos de progresiones más post-rockeras se apreciaron similitudes con sus compatriotas Mono y con la que consiguieron poner al público a corear las indescifrables letras de Tetsuya brazos en alto.

En definitiva, un concierto fantástico en el que más allá de que algunos temas se echaran en falta (a mí me faltó Crystallize), lo que nos regalaron los japoneses fue una oleada de euforia y liberación colectiva, una avalancha de sensaciones imposible de describir con palabras, una noche para el recuerdo y las ganas de que repitan visita por estas tierras pronto. Por favor.

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