Gira Roky Mountains en Barcelona
Publicado el Martes, 27 de Octubre de 2009 por Quique LópezBrett Sparks, líder y marido en The Handsome Family nos daba en una frase de su esforzado español la clave que, creímos, nos llevaría a comprender lo que íbamos a ver: “Esto es música de campo, y por eso es triste”. Evidentemente, con “música de campo” se refería a country music. Bueno, eso y “a jugar”; claro, “to play”. Y, sin embargo, creo que se equivocaba o, al menos, si no seguíamos las letras de algunas de las canciones que en Apolo sonaron el viernes, eso nos parecía. Porque aquello fue rock en estado puro, nada triste, eléctrico. Profundo. Era americana.
Comenzaron ante una sala Apolo aún llenándose. Esto, y la grandiosa voz de Brett hizo que, de entrada, alguno no supiera si estaba en un concierto de rock o en una ópera. Era lo primero y al desgranar cada uno de los temas del matrimonio pudimos atender al surrealismo al que nos somete con sus letras Rennie, al bajo casi siempre y en alguna ocasión con el banjo entre los brazos. Algo grande se estaba gestando en esa sala. Una sala que estaba preparándose para recibir, tras su paso por el Primavera Sound de este año a un Jason Molina en estado de gracia. Él y sus Magnolia Electric Co. nos dieron un recital de improvisación; o al menos de improvisación por parte del propio Jason, que en ningún momento sabe cuál es la canción que viene después hasta que se la dicta el encargado (de entre los miembros del grupo) de dictar aleatoriamente los temas de cada concierto. Puntuales, a las 21h salieron al escenario. Y no defraudaron a ninguno de los que allí estábamos. Un concierto sólido, mucho más eléctrico de lo que esperábamos y un intenso repaso al último disco, ‘Josephine’ con un cénit en Shenandoah. Libertad sobre el escenario. Y ahora, larga espera hasta este diciembre. Ansiosos por ver a Jason, de nuevo, en el Primavera Club de este año, acompañado nada más y nada menos que de Will Johnson.
Y llegó este señor, con aspecto de Brian Ferry y antiguo punk ahora reciclado a cabecilla del country club. John Doe puso en práctica un repertorio basado en las versiones de su disco ‘Country Club’, un álbum repleto de clásicos del country aderezados con toques del sonido Nashville y del californiano Bakersfield Sound. Así, The Sadies, que le acompañan en el disco y lo hacen en el directo, despliegan un muro de sonido del todo similar a cualquiera de los grupos que oímos practican el noise, rememorando azañas recientes como la de Jesus and Mary Chain o los mismísimos Sonic Youth; aunque eso sí, pasados por la centrifugadora de algún antiguo gurú de Texas. En definitiva, una noche redonda, una cuadratura que pareció cerrada a las 23.30h y algún fan del mismo John (el Sr. Vigo Mortensen), revoloteando por los puestecitos de discos. Y, claro, el grandísimo Jason Molina bailando y haciéndose fotos delante del escenario con alguna fan que le quiere mucho. Redondo.




























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