La democracia forastera: El hombre que mató a Liberty Valance de John Ford
Publicado el Miércoles, 14 de Noviembre de 2007 por Luis Ponce de León ValduezaEn este clásico western parece que Wayne y Stewart llegan sobradamente empolvados y curtidos de los desiertos de Almería y los estudios de Hollywood. Tom Doniphon se revela tan orgulloso, seguro de sí mismo, pero a la vez tan sensible como el mismo John Chisum o aquel rastreador que buscaba a su sobrina en `Centauros del desierto´. Ransom Stoddard emula al granjero bravo que expulsó a los malvados de Firecreek. Y es que Henry Fonda en aquel polvoriento pueblo y Lee Marvin en Shinbone encarnan al mismo personaje: el hombre duro que se rige por la ley del oeste: la del revólver.
Ésta fue la primera advertencia de Doniphon al apaleado Stoddard, un valiente héroe, un abogado honrado e incorruptible a la vez que débil e indefenso en el mundo del gatillo rápido. Tom, en cambio, personifica a un hombre fuerte, rudo y temible. Sin embargo, Stoddard atesora más arrojo y determinación para enfrentarse a Liberty Valance con delantal y pistola de juguete. Doniphon asume el papel de protector. Esta razón le impide enfrentarse a Ransom para disputarse a Hallie (Vera Miles). Al mismo tiempo, fracasa en todos los órdenes: pierde el amor de su vida, quema su casa y desaprovecha la oportunidad de liderar Shinbone enfrentándose a Liberty en público. Casi nadie le recuerda en su muerte; el hombre que podía haber ocupado el puesto del senador y marido Stoddard.
La precisa definición psicológica de todos los personajes colman de expresividad los diálogos y remarcan los sentimientos. El contraste y enfrentamiento de los caracteres carga la emoción y enriquece la expresividad. El guión por tanto, se orienta a ensalzar a los personajes. Los diálogos cortos procuran un ritmo ligero. Gran parte de la carga emotiva la soporta la música que acompaña las ocasiones de tensión intensificándolas y subraya los momentos de calma.
El director, John Ford, introduce una pluma que sale victoriosa en un mundo de espadas. La película, ambientada en la construcción de Estados Unidos es un alegato a la introducción de la democracia. El forastero, el abogado representa la ley; la a veces ingenua legalidad que intenta detener al pistolero con delantal y el artículo de un código, pero que, a pesar de todo, finalmente sale victoriosa y pacificadora.





Últimos comentarios