Keith Caputo en la Sala BeCool de Barcelona
Publicado el Viernes, 3 de Octubre de 2008 por Oscar CasellesEs sabido que hay personas que después de haber tenido una infancia atormentada buscan en la música esa vía de escape para luchar y paliar su dolor además de expresarse artísticamente. Este tipo de artistas no suelen llenan estadios, pero son de esos que aunque sea frente a escasas 40 personas son capaces de entregarse en cuerpo y alma y demostrarnos a todos cual es la verdadera magia y esencia del rock, olvidada de un tiempo a esta parte.
Eso es lo que sentimos los escasos afortunados que asistimos el pasado jueves 2 de Octubre a la sala BeCool para disfrutar de la nueva visita de este pequeño hombre dotado de una poderosa voz y un corazón de oro llamado Keith Caputo. Sus discos en solitario son verdaderas joyas y su nuevo trabajo titulado “A fondness for hometown scars” no lo es menos. Esta vez venía apoyado por una joven y sólida banda de músicos sobrados de talento y técnica: Michiel Rietveld al bajo, el guitarrista Marcel Singor ocupándose también de los coros y Jochem Van Rooijen tras el set de batería. Fueron saliendo tímidamente al escenario uno a uno hasta que finalmente lo hizo Keith ataviado de una camiseta de Sex Pistols totalmente rasgada, dejando a la luz toda su colección de tatuajes, y con una gran copa de vino en mano. A pesar de los pocos que nos apuntamos a la fiesta él supo desde el primer momento como hacer de este concierto una noche inolvidable para todos y para eso nos pidió que nos acercáramos al escenario y así lo hicimos. Comenzaron con el tema “Kill with God” de su disco “Heart’s Blood on Your Dawn”, luego siguieron con “Razzberry Mockery”, segundo corte de su brillante primer disco en solitario, “Died Laughing”: una verdadera gozada el poder escuchar en vivo por primera vez las canciones de su brillante debut. Siguió con “Monkey” y “New York city”, toda una oda de amor por una ciudad. Con las bromas entre canción y canción con su técnico de sonido, Keith dejó al descubierto su sonrisa de niño pillo. Continuó con “Lamb”y “Indian Summer”. El concierto iba ganando en intensidad, así que Keith fue a buscar más vino y con la complicidad que se había ganado con nosotros no dudó en pedir amablemente que le ayudáramos a descorcharla para continuar con la fiesta. Llegó la hora de presentarnos su nuevo disco y nada mejor que hacerlo que con el traumático y duro primer corte llamado “Crawling”, canción instrumentalmente delicada pero con un trasfondo lírico durísimo ya que tal como nos la presentó ésta habla de la vida en la calle, las adicciones y la prostitución.
Keith aporta multitud de matices en su forma de cantar las canciones, sobretodo en la manera de frasear diferente a la de sus discos y con una gesticulación muy peculiar que nos hace venir a la mente a artistas como Jim Morrison.
La gente, cada vez más animada a hablar con Keith entre canción y canción, hizo que el concierto se convirtiera por momentos en una reunión de colegas. Fue significativo cuando alguien del público le comentó directamente que el concierto se merecía una mayor asistencia, a lo que Keith muy sabiamente respondió que él prefiere la calidad a la cantidad y que los momentos especiales como éste ocurren muy poco en la vida y hay que disfrutarlos al máximo. Toda una declaración de principios por su parte, tras la que nos agradeció el gran ambiente que habíamos creado para ellos esa noche.
Tuvimos la suerte de disfrutar de “Nothing to lose”, mi tema favorito del nuevo disco, delicado, frágil y con esa explosión vocal que pone los pelos de punta. Creo que la banda es consciente del potencial del tema, ya que lo alargaron instrumentalmente y culminó con un final cantado a capella, dramático y agónico.
Siguieron temas como “Songbird”, “Always” y “Son of a Gun”. Destacaría “Selfish” como el momento más especial de la noche, en el que sólo con su voz acompañada de guitarra acústica, sentimos el tema como nuestro mientras Keith nos animaba a que lo cantáramos con él mientras nos miraba con su profunda mirada de quién lo ha visto todo en la vida..
Ya tocaba un poco de caña y así es como llegó el clímax de la noche gracias a “Troubles down”, temazo al más puro estilo Stone Temple Pilots y en el que incluso en su manera de cantar recuerda al gran Scott Weiland. Con su potente riff fue imposible dejar de saltar y mover la cabeza sin parar, un verdadero éxtasis musical. La banda al acabar el tema se marchó a camerinos. Teóricamente ésta debía ser la última canción del setlist pero por nuestra insistencia volvieron a salir al escenario para regalarnos otro de los temas más intensos y guitarreros del nuevo disco llamado “Devils Pride”. La manera perfecta de acabar un concierto.
Fotos: Rosario López


































Martes, 4 de Noviembre de 2008 a las 15:18
Thank you so much for your beautiful words! They are really on the point and show how it feels to spend a night listening to Keith Caputo on stage! I am a lucky girl from Vienna, being part of Keith’s great shows 3 times within the last year and I can tell you, I really understand ……..
Thanks for the beautiful photos!!!!!!!
Manuela