Concierto de Mono + Obits en Barcelona, Sala BeCool
Mono, uno de los grupos de post rock más conocidos fuera de las tierras niponas, ha conseguido ganarse a pulso el respeto y la admiración de una gran legión de fans que nunca les falla en cada una de sus visitas. Con 5 discos de estudio ya en su haber, regresaron a nuestro país de nuevo (hace poco más de un año de su última visita) para recordarnos los mejores temas de su último trabajo de estudio titulado “Hymn to the inmortal Wind” y algunos de sus clásicos que no suelen fallar en sus set list. Esta vez la sala elegida fue Be Cool, por lo que no fué de extrañar que algunas personas se quedaran sin poder acceder a la sala al estar el aforo completo de antemano.
Obits fueron los primeros en salir al escenario. Con una propuesta musical totalmente diferente a los cabezas de cartel (condición habitual por parte de los japoneses), la banda de Rick Froberg y el resto de músicos que le acompañaron habían creado tanta expectación, que algunas personas habían ido a verles exclusivamente a ellos. Su mezcla de Rockabilly y melodías guitarreras Surf fueron suficientes para entretener a los presentes, siendo perfectos como banda sonora para una buena conversación en la barra con una cerveza en la mano.
Con todo su arsenal de pedales de efectos dispuesto a lo largo del diminuto escenario, dio comienzo el concierto .El cuarteto compuesto por Tamaki, Takaakira Taka Goto, Yoda y Yasunori Takada, con sus semblantes serios y concentrados característicos, soltaron todo el lastre para guiarnos en un viaje a lo desconocido, pero lleno de mundos imaginarios de una belleza y melancolía extrema
. La primera parada fué la tranquila “Ashes in the snow”, pieza onírica y calmada que da título a su último disco (al que recurrirían varias veces más). A falta de la orquesta de 28 músicos utilizada en la grabación del disco, en directo contaron con la ayuda de un teclado, varios xilofones y el gran talento y oficio acumulado a lo largo de sus inacabables giras. El dramatismo de “Burial at sea”, “Kidnapper Bell” o “Pure As Snow” dejan claro la gran carga cinematográfica que posee su música, con influencias que pueden ir desde el gran compositor Ennio Morricone hasta el emergente Tan Dun (Tigre y Dragon, Hero,etc..). La sala y su nula visibilidad dieron pie más que nunca a dejarse llevar completamente por la imaginación para pintar con imágenes lo que emanaba de sus instrumentos. Su clásico “Sabbath”, que casi nunca suele faltar en sus directos, es una de las muestras más poderosas de su facilidad para hipnotizarte con su música.
Con Halcyon (Beautiful Days) disfrutamos de uno de los momentos más bellos de la noche, su fuerza y la sutilidad de la melodía principal de guitarra es de las que te arranca las lágrimas violentamente para llegar a conmoverte por completo. Una tímida intro de piano por parte de la bajista dió paso a la majestuosa “Everlasting Light”, último tema de la velada y final de un viaje, que si lo has seguido atentamente desde un principio, nunca olvidarás.
Fotos: Rosario López





















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