Morcheeba, el triunfo de la calidez
Publicado el Miércoles, 21 de Julio de 2010 por Rosario LópezMorcheeba volvieron a Barcelona, esta vez con la apuesta segura que constituye el volver a contar en sus filas con la carismática vocalista original, Skye. En un Apolo con todo el papel vendido y arropados por un público cariñoso y cálido, los británicos superaron con creces la expectación generada con su saber hacer característico, un sonido impecable y sobretodo con esa voz sin igual que les hizo grandes.
Viendo cómo Skye se mostraba cada vez más centrada en su carrera en solitario por un lado, y cómo la banda insistía en cambiar de vocalista buscando a quien pudiera sustituirla (sin gran éxito), no muchos hubieran apostado hace unos años por la posibilidad de que Morcheeba volvieran a girar con su formación original. Por eso seguramente la vuelta de Skye como cantante del grupo que la llevó a la fama nos ha sabido tan bien y ha tenido una respuesta tan unánime del público barcelonés.
Por eso esa noche se sentía más veraniega que nunca en la Sala Apolo, tomada por una marea tranquila y cálida de gente sonriente y expectante, los ojos fijos en el escenario bastante antes ya de que empezara el espectáculo. Apareció la banda y entre las notas iniciales de la ambiental “Moog Island” apareció Skye, toda simpatía enfundada en su vestido de tela escocesa que se había hecho ella, subida a unas sandalias de tacón imposible y haciendo alarde desde el principio del terciopelo de su voz. Usando ese plato fuerte como aperitivo, ya desde el primer tema nos dejaron la impresión de que esa noche iba a ser una para el recuerdo, y de que les sobraba confianza en sí mismo. Le siguió “Friction” con sus toques jamaicanos, poniendo a todos a bailar, y “Never an Easy Way”. La hipnótica “Otherwise”, extraida del disco “Charango”, hizo las delicias de todos con su fraseo coqueto y estribillo melancólico, y a continuación se fueron alternando los temas del nuevo disco con los grandes éxitos del trío.
La actitud del grupo fue intachable, con una banda encantada de estar de vuelta como en los buenos tiempos, y una Skye que no dudaba en bromear con sus compañeros y con sus propios fans (no dudó en pedir que le pasaran un “dudoso” cigarrillo, para darle una calada y exclamar entre risas “bueeeno, bueno, es sólo un poquito, ya está”). No todo el mundo se las sabe arreglar para pasar de mostrarse tan increiblemente cercana y sencilla, a aparecer sofisticada, elegante y casi divina con un giro de voz y un movimiento sobre el escenario, pero sin duda Skye es una de ellas, y la naturalidad con la que se desenvuelve sobre las tablas hace que incluso parezca fácil cantar así.
Respecto al setlist, no faltaron los temas del nuevo disco del grupo, “Blood Like Lemonade”. Así, a parte del tema que le da nombre al disco, sonaron “Crimson” (impresionante joya trip-hop con ese aire solemne y oscuro, de lo más emotivo de la noche), “Even Though” y “Beat of the Drum”. Todas estas canciones nuevas aparecieron intercaladas con temas ya clásicos del grupo. Con “The Sea” por ejemplo, las manos en alto de todos los asistentes a la sala moviéndose al unísono crearon una marea perfecta y emocionante capaz de sorprender incluso al mismo grupo, “Part of the Process” fue coreada como pocas y con “Slow Down” cundió el silencio más respetuoso, atentos a cada palabra de la letra. Pero sin duda los dos grandes momentos de éxtasis general fueron la mítica “Trigger Hippie”, y sobretodo la final “Rome Wasn’t Built in a Day”, quizá su canción de mayor éxito comercial y la más movida, en las que Skye volvió a hacer gala de su rol de frontwoman divertida y desenfadada.
En una noche en la que triunfó con tanta facilidad la música y el buen rollo, ojalá todas las reuniones de grupos del pasado que tanto se estilan en estos días fueran como ésta. Ojalá todos los grupos nos hicieran sentir como si nunca se hubieran llegado a separar.
Texto y fotos: Rosario López
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