Paul Weller, respeto por la música
Publicado el Domingo, 19 de Octubre de 2008 por Jota SánchezImpresionante concierto de un pletórico Paul Weller. Una de las mayores virtudes de este inmenso músico es su respeto por la música, lo que se traduce en un repertorio ecléctico, rico, variado, repleto de matices y lo más importante, lleno de entusiasmo.
Así se comporta Weller sobre las tablas, entusiasta, contento, vibra con sus canciones como si fuera la primera vez que las interpreta, un derroche de energía, talento y clase.
Muy estiloso como siempre, el Modfather salió al escenario con poderío y ganas, abrió la noche con Wild blue Yonder, dejando ver ya desde el primer momento, que el repertorio no sería el esperado, o si, porque con un cancionero como el suyo cualquier canción es celebrada como un hit, enseguida empezó a colocar temas de su nuevo trabajo, dejando claro que él no vive de rentas, canciones impecables como All I wanna do, Sea spray o 22 dreams, intercaladas con trallazos rock como From the floorboards up.
La banda sólo tardó un par de canciones en funcionar como una máquina perfectamente engrasada, cada sonido en su lugar, los músicos que acompañan a Weller desde hace años tanto en estudio como en directo, no son unos nuevos en esto y eso se nota, composición clásica, batería, guitarra, bajo y teclados (¿Hace falta algo más?).
El primer cuarto del concierto se cerró con un Shout to the top por sorpresa, que hizo las delicias del personal, rememorando los sofisticados e infravalorados tiempos de Style Council, la parte central de la actuación fue una amplia demostración de cómo interpretar ritmos soul , rock psicodélico, pop a piano, revisiones acústicas y alguna que otra reinvención de clásicos, como Wild Wood, que simplemente con una batería llena de ecos consiguió hacer que pareciera nueva, en este camino quedaron Broken Stones, Porcelain Gods, the changingman, Have you made up your mind, One bright star o Invisible.
El concierto iba como la seda con un Weller vigoroso, con un estilo y un estilismo que ya quisieran muchas estrellas del mainstream, cerró la parte central con una canción relativamente nueva pero que suena ya como todo un clásico Come on lets go
El primer bis lo abrió al piano con You do something to me, en la parte más acústica sonó la nueva Night Lights y Butterfly Collector (impresionante chorro de voz), después recobró la energía con Echoes around the Sun y Whirpools End, para entonces ya lanzados en la recta final, comenzaron los acordes de Thats entertainment , el público tatareó lo que es sin duda unos de los clásicos de la música moderna.
Se despidieron, aunque todo el mundo sabía que aun había una bala en la recámara, Weller no es uno de esos artistas que gusta de dejar a la afición con la miel en los labios. Así y cómo no podía ser de otra manera, el riff de bajo más famoso de The Jam, dio la salida a Town Call Malice. Apoteosis final para una hora y cuarenta y cinco minutos de la mejor música de las últimas décadas.





Martes, 21 de Octubre de 2008 a las 15:38
Certifico todo lo que dice este hombre porque yo estuve ahí.