Regreso al futuro: Placebo en Barcelona, Sala Sant Jordi Club
Publicado el Sábado, 26 de Junio de 2010 por Oscar CasellesNo disfrutábamos de su directo en Barcelona desde que vinieran al pavellón de la Vall d’Hebron en el 2001, dentro de la gira del Black Market Music. Nueve años y tres discos después, Placebo volvieron a la ciudad condal en medio de una gran expectación y con un público claramente dividido entre un sector jovencísimo que les han descubierto con sus últimos trabajos, y fans nostálgicos alrededor de la treintena que esperaban escuchar en directo algun gran éxito rescatado de sus primeros discos.
Telonear a un grupo como Placebo no debe ser fácil, con el reto que supone enfrentarse a una multitud impaciente por ver (en muchos casos por primera vez) a Brian Molko y los suyos. Estrenaron la noche The Last Three Lines, grupo local del sello Aloud que con su rock bailable y a pesar de estar tocando para un público algo distante, ofrecieron una actuación que empezó algo tímida pero fue cogiendo intensidad progresivamente hasta acabar en una genial interpretación de “Crows” que consiguió poner a bailar incluso al público menos receptivo.
Tras el descanso lleno de tensión que normalmente precede a los cabezas de cartel, por fin Brian Molko, Stefan Olsdal y el tatuadísimo nuevo batería de la formación, Steve Forrest, saltaron al escenario vestidos de blanco en medio de una cerrada ovación y gritos aún al más puro estilo teenager. Con unas luces elegantes y efectistas, empezaron fuertes con el primer single de su nuevo disco, For What It’s Worth, que sonó más rockera que en el disco aunque igual de bailable, y con la que ya hicieron entrar en calor sobretodo a las primeras filas. Le siguió la desconcertante, Asthray Heart, con su toque guiri-cervecero (era esperable que cayera en el setlist aquí, dado ese estribillo en castellano), y Battle for the Sun, tema homónimo del último trabajo del grupo y que tuvo muy buena acogida, con ese final in crescendo que en directo conmueve. Durante todo el concierto detrás de los miembros del grupo se mostraban elegantes proyecciones que complementaban el significado de cada canción. Con la mirada al pasado más inmediato que es Soulmates hicieron un pequeño descanso del repertorio totalmente centrado hasta el momento en “Battle for the Sun”, pero sólo fue una excepción. Tras una simpática presentación del tema a cargo de Brian (increible lo agudo de su voz hablada, a casi todos sorprendió porque en conciertos anteriores no pudimos apreciarlo porque no solía dirigirse apenas al público), abordaron Speak in Tongues, volviendo a centrarse en su último lanzamiento. En momentos como éste el setlist pecó de poco equilibrado, ya que aunque es lógico que quisieran presentar el nuevo disco, hacía nueve años que no pisaban la ciudad condal y muchos esperábamos de esta noche un poco más de variedad en vez de que insistieran tanto en los temas nuevos.
Seguramente por eso, tras la pausada Follow the Cops Back Home, la locura estalló entre el público al reconocer los primeros acordes del hit atemporal Every You and Every Me, legado del fantástico “Without You I’m Nothing” que tan lejos queda ya en el tiempo. Muchos nos desgañitamos coreándola e incluso se formó un inesperado y divertido pogo lleno de sudor adolescente. En seguida se calmaron los ánimos ya que le siguió Special Needs, melancólica pero siempre emotiva. Siguieron Breathe Underwater, Julien y The Never-Ending Why” (tremenda en directo). La sorpresa llegó de nuevo con Teenage Angst, que el grupo como ya hizo en el pasado tocó con muchas modificaciones (en el FIB del 2006 la tocaron en acústico), ofreciendo en esta ocasión una variación bastante más bailable y rítmica que el tema original que se convirtió en himno generacional allá por el año 96. Aún así consiguió ponernos el vello de punta. La siguiente canción, Devil in the Details, sonó bien pero algo fuera de lugar en un momento tan avanzado de la actuación, pero a continuación llegó el momento de Meds con todo el público coreando enfervorizado eso de “and the sex and the drugs and the complications”, y a partir de ahí el concierto despegó por fin con una sucesión de canciones mucho mejor escogidas. Song to Say Goodbye suena mucho más épica en directo que en el disco, y nos hacía presagiar un final prematuro de la noche con ese título, pero acabaron con nuestros miedos al desmarcarse con una inesperadísima y juguetona versión del All Apologies de nada más y nada menos que Nirvana, llevado al terreno pop de Molko y compañía. Curiosamente, a muchos se nos escapó una sonrisa cuando, escuchando a Brian cantar eso de “what else can I say // everyone is gay”, nos dimos cuenta de que la letra no desentona nada con la temática habitual de las canciones de Placebo.
Los acordes inconfundibles de The Bitter End dieron paso al que fue el momento de mayor catársis colectiva de la noche: los nuevos fans del grupo y los que les seguimos desde el principio, al fin tuvimos una reacción de euforia desatada idéntica ante esta infalible canción de pop-rock que en directo es toda una bomba y se las apaña para sonar sexy, violenta y enérgica a partes iguales. Una especie de final de fiesta perfecto que dejó al público en ebullición y pidiendo más, por eso no sorprendió a nadie cuando el grupo volvió para ofrecernos los bises finales.
Volvieron con Trigger Happy, tema de esencia reivindicativa que dio mucho juego y que fue de menos a más hasta invitarnos a todos a poner a las manos en alto con ese estribillo final tan pegadizo. A continuación volvieron a revisitar su anterior disco con Post Blue e Infrared: ésta última va camino de convertirse en uno de los grandes clásicos del grupo gracias a interpretaciones en directo incendiarias como la de esta noche (tiempo al tiempo). No obstante el broche de oro lo puso Taste in Men, tema oscuro y marcadamente sensual que nos mostró el lado más ruidista y casi industrial del grupo con ese final explosivo e incontrolable, con los miembros de la banda inmersos en luces rojas. Me quito el sombrero ante el hecho de que la incluyeran en un momento tan decisivo del repertorio: evidentemente no fue la opción más obvia o fácil con la que dar por finalizada la noche (en general, los fans de nueva hornada no tuvieron una reacción a la altura de semejante temazo), pero me pareció un más que agradecido guiño a los que estuvimos ahí desde el principio, y que sin duda nos quedamos con las ganas de escuchar más clásicos del pasado.
En resumen, una noche algo desequilibrada en cuanto a los temas escogidos y cómo se repartieron en el setlist, pero que será recordada como algo grande a nivel de sonido, escenografía y actitud. Nos vemos en la próxima.





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