Rabioso regreso de Sonic Youth
Publicado el Domingo, 25 de Abril de 2010 por Ana NúñezNo muchos apostaban por su vuelta a las salas de conciertos, y menos teniendo en cuenta que llevaban cerca de quince años sin pisar los escenarios que les vieron crecer, pero su último disco, ‘The Eternal’ (Matador Records, 2009) llegó a nuestras manos con el anuncio de una gira con cuatro conciertos en nuestro país (dos en Barcelona y dos en Madrid). Lleno asegurado y un ferviente anhelo de presenciar a Kim Gordon, Lee Ranaldo y Thurston Moore limando las cuerdas de sus respectivas guitarras en compañía de la percusión del que fuera miembro de Crucifucks, Steve Shelley.

La Razzmatazz ardía de impaciencia. El inicio del concierto, a las 21:30, apresuró a los más entusiastas a colmar la sala antes de tiempo. No era para menos. Incluso los menos fieles apurábamos nuestras uñas al intuir lo que podría dar se sí un directo de sus últimos discos. Y allí aparecieron.
Engalanada con un vestido azul a juego de su espectacular bajo, Kim Gordon, se adelantó hacia el micro, prep
aró su bajo y en sintonía con el resto del grupo inició una velada tan rockera y guitarrera que cualquier poso de duda de sus capacidades quedaría obsoleto al final de la exhibición. El primer tema, Candle, de su qizá más reconocido disco ‘Daydream nation’ (1988) sorprendió a los allí presentes desempolvando emociones casi olvidadas. Bull, aclamado y vitoreado por igual, dió paso a un ininterrumpido despliegue de temazos ochenteros que oscilaron entre sus álbumes ‘Sister’ (1987) y el ya anunciado ‘Daydream nation’. Noise a todo trapo con joyas como Hey Joni, The sprawl, Cross the breeze o dos de las tres piezas de su Trilogy: The wonder y la soberbia Hyperstation. Una hora de concierto y nada de su último trabajo. Curioso.
Repertorio de grandes éxitos
Skip Tracer situó la veleta en los ‘90. A resaltar la buena forma de las rudas voces de los tres vocalistas, Kim, Lee y Thurston, al igual que su puesta en escena, demostrando en todo momento la rabia contenida en sus guitarras y su pasión por un género agresivo, puro y doloroso como el seco golpe de las cuerdas sobre sus respectivas guitarras. Digna exhibición de un grupo con casi treinta años a sus espaldas.
La velada volvió a rescatar temas de los ochenta. Shaking hell desveló a una sensual Kim, obligada a apar
car su gélida mirada para conquistar a los allí presentes. Le siguió White cross y una extenso Expressway to Yr. Skull, responsable de lo que para algunos de nosotros desenvocó en un astío guitarrero más próximo a la agónica máxima expresión del noise que al placer de una intensa muestra de un rock más crudo. Vaya, para gustos. Eso sí, no faltaron guitarras arrastrándose por el escenario y otras, alzadas o tocadas con el arco de un violín a modo de performance. Comentarios y aplausos deambularon por igual.
La sorpresa de la noche llegó tras la vuelta al escenario del cuarteto, que deleitó al personal con Shadow, del disco ‘Evol’ (1986) y el impresionante Death Valley 69, tema inspirado en los asesinatos del clan Manson, del disco ‘Bad Moon rising’ (1985).
Apabullante recorrido por sus grandes éxitos. Buen cierre para apaciguar los excesos y óptimo fin para aquellos incondicionales que no dudarán en volverlos a ver el próximo 29 de mayo en el Primavera Sound.
fotos: Xavi Torrent


























Miércoles, 28 de Abril de 2010 a las 21:09
geniales fotos y crónica
cómo disfruté en este concierto, son inigualables y verles en una sala al fin fue toda una experiencia