Standstill, ¡gracias por venir!
Publicado el Sábado, 19 de Junio de 2010 por Xavi TorrentHay noches en que uno se acuesta con la sensación de haber vivido algo importante, de haber sido partícipe en algo grande, irrepetible, único. Entonces, al cerrar los ojos vienen flashazos de lo vivido, momentos, melodías, y sensaciones tan intensas que parecen haberse quedado impresas para siempre en nuestra memoria. La noche del pasado viernes 11 de Junio fue una de esas: Standstill alcanzó el cielo en la sala principal del Apolo.

Ya de inicio se esperaba una gran noche, se cumplieron las previsiones y las taquillas colgaban el letrero de sold out; el lleno fue absoluto. Así pues la sala estaba ya casi completa durante la actuación previa de Èric Fuentes, cantante del grupo recientemente disuelto The Unfinished Sympathy.
El público abarrotaba completamente las dos plantas de la sala cuando aparecieron en escena los componentes de Standstill, este grupo barcelonés cuya trayectoria ha sufrido una importante evolución a lo largo de su vida y que llegaba al Apolo a presentar su último disco. Si ya con su anterior trabajo “Viva la guerra” (2006), conseguían editar uno de los mejores discos de los últimos años, con “Adelante Bonaparte” (2010), una propuesta de estilo tan personal y profunda como intensa, han conseguido el aplauso por parte tanto de la crítica como del público y al mismo tiempo confirma al grupo como uno de los más singulares del país.

Hacía menos de un mes que triunfaban en el Primavera Sound presentando su nuevo disco con el espectáculo escénico Room. En Apolo sin embargo no se presentaban con el show, fue un concierto convencional….se entiende en el sentido de concierto al uso, porqué ojala todos los conciertos a los que asistimos fueran igual de “convencionales” que el del viernes.
Empezaron con Enric Montefusco, cantante y guitarra del grupo, a los teclados con las primeras notas de “Todos en pie”, acompañados por una tuba, y con luces intermitentes, humo, y un sonido que rellenaba la sala y nos dejaba totalmente ensimismados; empezaba el espectáculo. Fueron desenvolviendo ese magnífico regalo que nos tenían preparado, desgranando ese set list que, aunque se centró en el último álbum, no olvidó canciones de sus dos anteriores.
Quien no hubiese estado nunca en uno de sus conciertos debió salir soñando con repetir, y los que repetían constataron el buen momento de Standstill, que cumplieron sobradamente las expectativas, desenvolviéndose de manera impecable; la potencia del sonido, la fuerza de las canciones, la iluminación, la entrega de todos y cada uno de ellos, y la complicidad entre los músicos y el público elevó la cota de inmersión hasta altísimos niveles de hipnotismo y sugestión. Sus discos rebosan talento por los cuatro costados, con unas letras directas, cotidianas, sobre todo nada edulcoradas, con melodías elaboradas, de gran riqueza y profundidad, y su directo mantiene todo eso y además va derecho a agitar nuestras emociones de manera aplastante.
Presentaron temas nuevos como “Vida normal”, “El resplandor”, o la bellísima “Cuando ella toca el piano”, pero no dejaron de lado a los seguidores más veteranos del grupo; “1,2,3 Sol”, “Feliz en tu día” o “Porque me llamas a estas horas” fueron algunas de las que repescaron de anteriores trabajos. En la parte final del concierto contaron también con la colaboración de un trío de cuerdas (dos violines y un violonchelo) para interpretar “Elefante” o “Canción sin fin”.
Al final, qué mejor que acabar con lo que se ha convertido ya en un himno del grupo, “Adelante Bonaparte”. Todos contentos. Ellos dieron varias veces las gracias a todos por estar siempre ahí, igualmente para ellos, gracias… gracias por venir.





























Lunes, 21 de Junio de 2010 a las 18:55
Es difícil encontrar palabras para definir un concierto así…sobretodo cuando has vivido el grupo desde sus inicios…pero estoy de acuerdo con Xavi: GRACIAS STANDSTILL!!