The Swell Season, sentimientos a flor de piel
El concierto del pasado sábado 27 de febrero estaba planteado en un formato diferente ya que en un principio era con asientos. Pero la banda prefirió prescindir de las sillas y duplicar el aforo con 450 nuevas entradas a la venta. Lo que en un principio era un sold out desde hacía meses, pasó a ser una sala con tres cuartas partes del aforo lleno. No se comunicó adecuadamente ya que en ticketmaster, días antes del concierto, seguían informando de las entradas agotadas.
La velada la abrió el americano Josh Ritter a solas con su voz y su guitarra. El estilo etiquetado entre el folk, rock y country camina más sobre terrenos de este último estilo comentado. En uno de los temas quiso ambientar tanto romanticismo que decidió interpretarlo totalmente a oscuras y, más que llamar la atención del público, la desvió. Acabó su breve intervención de media hora con un tema cantado a capela y con la guitarra desenchufada. En este caso acertó y la sala quedó inmersa en un absoluto silencio para escuchar al americano desenchufado.
Llegó el turno de los protagonistas pocos minutos después de la hora prevista. Se presentó ante al eufórica audiencia un Glend Hansard en solitario con su guitarra, emulando sus principios como músico callejero, con la caja desgastada y agujereada (era el diseño, no estaba realmente tan vieja y usada). Tras esta introducción salío a escena Marketa Irglová y el resto de los músicos para deleitarnos, transmitiendo emociones y sentimientos a través de cada nota musical, hasta los últimos minutos de la noche del sábado.
Glend se plantó sobre el escenario como el auténtico frontman de la formación musical demostrando su largo currículum con The Frame (ex banda con 6 discos publicados y largas giras internacionales). El irlandés no dejaba de hablar con el público, de buscar esa cercanía y emotividad que transmite en todo momento. Su forma de tocar es cruda y directa, rasgaba el cordaje de la guitarra con tanto entusiasmo y energía que le llevó a romper hasta tres cuerdas, dos de ellas en la misma canción. Su voz entremezcla melancolía y tristeza que se truncan, con subidas de tono hasta alcanzar registros altísimos, en desgarrantes gritos de agonía. Todo ello interpretado de forma impecable.
En un segundo plano, en cuanto a presencia escénica, encontramos a una muy sobria, tímida y agradable Markéta Irglová. La checa llenaba sobradamente la falta de protagonismo físico con una voz celestial, sin tantos cambios de registro como su pareja, pero con una armonía que junto a las notas de piano erizaban la piel de todos los presentes en la sala Apolo.
Y es que si este dueto se compenetran tan bien a nivel personal como la hacen en el musical deben ser un ejemplo a tomar en las relaciones de pareja.
No dejaron al público con las ganas de regocijarse con los temas de la banda sonora de la película Once como la oscarizada “Falling slowly” o “Minds made up”. Además supieron combinar a la perfección el formato de banda al completo, sobretodo en los temas de su nuevo disco “Stric Joy”, con el formato más acústico de dueto piano/guitarra y voces. Markéta se colgó la guitarra en varias ocasiones como, especial mención requiere, el ovacionado “If you want me” que dedicó al público femenino. Glend la acompañaba en todo momento intercambiando su posición ante el teclado y así mostrando la vertiente polifacética de ambos músicos.
En muchas ocasiones nos cautivaban con una explicación sobre el mensaje de la canción que tocaban y nos ponían en situación para activar nuestra parte más sensible. El diálogo con el público era constante y Hansard nos mostraba como tararear melodías para hacerles los coros en algunas canciones.
Los acompañó en varios temas un guitarrista aflamencado que conocieron en uno de sus aterrizajes por la ciudad condal y que parece ser que les motió para venir a tocar. No faltó la colaboración del telonero y amigo de Glend, Josh Ritter, acompañado por la banda al completo. El violinista del grupo tuvo su momento de protagonismo interpretando en solitario varias piezas que ha plasmado en un disco de estudio.
The Swell Season no pararon de mostrar su gratitud a través de la persona de Glend que mostraba gran euforia y disfrute del show con expresiones en castellano, como una que le gustó especialmente: “cojonudo”. Pues sólo queda decir que son ellos los “cojonudos” y es de agradecer que nos hagan vivir momentos tan emotivos como los de la pasada noche.





Martes, 2 de Marzo de 2010 a las 1:56
Qué rabia me acaba de dar leer que la sala estaba 3/4 llena… y yo que me quedé sin entrada, cómo me hubiera gustado ir…. En fin, la próxima (si hay próxima…) será, qué remedio.