Weekend Dance Madrid, El circo de los leones.
Porque llegué, y llegué tras 7 largas horas de tren con retenciones por la lluvia, habiendo descansado la vista un ratín mínimo durante aquella noche, y con una batalla que en teoría comenzaba sobre las 16 horas…
Es realmente fácil comentar el Weekend Dance Madrid, desde el punto de vista de los festivaleros que se ponen hasta las orejas y ya todo es la frenéticamente estimulante, o el de los borrachos como piojos donde la queja y la camorra es la reina del día. Este no es mi primer festival, y este no es mi caso.
La incertidumbre me reconcomía mientras esperábamos la inmensa cola de recogida de entradas reservadas previo pago vía Internet. Sólo he estado una vez en el parque Juan Carlos I, y desde luego juraría que yo estuve en otro lugar distinto al de esa noche.
El acceso en rampa hace que revivan mis pies, mis sentidos, y sobre todo mis oídos.
El recinto se había convertido en un circo romano, y esos artistas que me esperaban ya eran leones, gladiadores importados, e incluso esclavos. Esta noche soy “el cesar” con tacones, y bajo mi pulgar rezo por que no caigan muchos.
Wally López, a quien suponíamos como nuestro primer relleno, empujó la tarde haciendo que volasen los minutos. Sin embargo, Hernan Cattaneo, supuso un grave problema por la suma de tres factores; es brillante, es mítico, pero… también muy temprano, fue a una hora nada respetable para alguien de su talla. Deep Dish, sembró el desafío a Cedric Gervais, pues le robó el aplauso obtenido evitando detener la sesión.
Digitalism para mi era un grupo desconocido. Empezaron bien, pero decayeron y no sé yo hasta qué punto se les quedó grande el Circo Weekend, cuando Soulwax también fue predecible, pero más movidito.
Massive Attack no podía faltarme en esta noche, dando su particular atmósfera melosa, electrónica y, ¿por qué no? Incluso… romántica. Y es que cuando los notas en el oído, una especie de niebla lenta, espesa, ves te envuelve las rodillas, que te sube por los hombros, y que para cuando te llega a los brazos hace que acabes saltando sin apenas haberte dado cuenta, es cuestión de segundos. Y claro, contándolo así no hay más remedio que soportar las críticas de los que lo ven fuera de lugar en un festival como este, pero que no, estoy totalmente a favor de esta nota discordante, que no tan alejada del alma “dancera”, marca antes y después en una fiesta. ¿Qué no te gusta? Pues corre a la sección de “bocadillos” y “combinados varios” que verás que delicia con precios aceptables, y camareros atentos.

Hubo una acústica perfecta, sin embargo algo pasó con Vitalic, que deslució sus momentos, incluyendo el pequeño chiste musical que jugó. No lentamente transcurre la noche hasta que por fin, vibró el cielo de tal manera con Faithless y 2manydjs, que alejaron a las nubecillas traviesas. Fueron los leones con más garras que he visto arañar saltos al público en mucho tiempo. Faithless hizo un alarde de poderío y profesionalidad a base de grandes éxitos, transportándonos al pasado; guitarras, voz y melodía pegadiza. Los que más agradecieron este genial rato fueron los mayores de 24. En cambio 2manydjs, fueron algo más que apropiados y divertidos, con momentos muy grandes, para alguien que desde mi sitio, yo veía tremendamente pequeñitos. Fueron el “DANCE, DANCE, DANCE” de un festival llamado “Weekend DANCE”. Me robaron el aplauso sin dudarlo en ningún momento.
A Sven Väth lo recordaba menos aburrido, las veces que ha venido a Granada ha sido de los más locos. En Madrid se convirtió al “minimal” mas duro y frío que he escuchado últimamente. Lineal, cansado, y repetitivo hasta la saciedad, me proporcionó una contradicción rara; mejor técnica, peor espectáculo. Hizo que me sentara. A este lo siguió Carl Craig, que cargó con la pesada prueba de cerrar el espectáculo de gladiadores, desafiando público de una manera monótona pero segura. A lo que digo yo; “Quien no se arriesga, desde luego que no gana, pero por ser el último, no quieren que te vayas”.
Organización, seguridad, información y sello de salida perfectamente adecuados. El baño es otro tema, del cual es mejor no saber mucho. Quisieron cortar el suministro de agua para ser las copas las que se fueran llenando, y eso provocó el caos en las inútiles cisternas…
No importa que no hubiese dos escenarios como en Barcelona, aquí yo he tenido mi circo romano, que evita que coincidan horarios para grupos que adore. Es verdad que estaba lejos de los artistas, pero por voluntad propia. Gradas fantásticas, si te rayas te sientas, si quieres bailar, lo haces. No te pisan, no te empujan, no te soban, no te queda lejos la barra y estas fresquita como una rosa, rodeada de buenos amigos y buena música. ¿Repetimos? Así sí.







Martes, 18 de Septiembre de 2007 a las 1:39
Como si hubiese estado allí. !Bravo gladiadora!
Martes, 18 de Septiembre de 2007 a las 1:50
Que noooo, que yooooo soy laaaaaa cesarrrrrrr.
Para el prox vamos juntos y no hay que figurarse nada
Miércoles, 19 de Septiembre de 2007 a las 0:05
¡Qué manera de escribir! Realmente, si en tu próxima crónica, además de esta prosa, podemos disfrutar de las fotografías de Yul… no habrá quién os pare. Buena crónica.
Miércoles, 19 de Septiembre de 2007 a las 20:55
Mil gracias.
Miércoles, 19 de Septiembre de 2007 a las 22:12
Gran artículo, felicidades