Wilko Johnson en el Gran Teatro de Huelva
Publicado el Lunes, 30 de Noviembre de 2009 por Alejandro LópezEl rock and roll tenía su cita en Huelva el 24 de noviembre dentro de la programación de Cantero Rock de la mano de Wilko Johnson.
Cantero Rock es una iniciativa del Área de Promoción Cultural de la Universidad de Huelva, y por su escenario, ahora en el Gran Teatro de la capital por las obras de remodelación de la sala donde normalmente se llevaban a cabo estos conciertos, han pasado grupos como Damien Jurado, John Vanderslice, Grupo de Expertos Solynieve, The Sadies, Paul Collins, Sunday drivers, etc…
La verdad es que yo no conocía a Wilko Johnson, pero es de esas veces que tienes la sensación de que va a merecer la pena. Y doy fe de que acerté. El concierto fue una descarga de rock and roll, una bofetada para los sentidos. Wilko Johnson domina la guitarra como pocos, sus manos se mueven a una velocidad endiablaWILKO JOHNSON A LA GUITARRAda (no olvidemos que toca sin púa –y más que tocar, lo que hace es rasgar la guitarra-), sus riffs son contundentes y sus movimientos en el escenario alocados, aunque nada que ver ya con aquellos saltos que daba cuando jovencito.
Y es que no se puede hacer más con menos. Guitarra, batería y bajo sirvieron para deleitar al (escasísimo) público que acudimos a esta llamada.
Desde el primer instante la banda dejó patente a que venían y el respetable se lo agradeció entusiasmado. Uniendo una canción tras otra sin apenas tiempo entre ellas, nos sumergían en las profundidades del rock and roll y el rhythm n’blues más sucio y garagero y dando sobradas muestras de cómo se las gastan él y sus dos acólitos, quienes están a la altura del propio Wilko, como no podía ser de otra manera. Así, Norman Watt-Roy al bajo y Dylan Howe a la batería acompañan a la perfección la magistral clase de Wilko a la guitarra y, más NORMAN WATT-ROY CON SU BAJO entregados si cabe que el propio cabecilla del grupo, supieron transmitir con su energía lo bien que se lo estaban pasando encima del escenario.
El concierto se hizo corto pues la gente tenía ganas de más, de dejarse seducir por la ametralladora en que se había convertido la Fender Telecaster de Wilko, la entrega de Norman y la potencia de Howe. Y así, tras abandonar el escenario con la clara intención de volver y jaleados por el público, lo hicieron para júbilo de los asistentes, rematando con tres bises una noche única en la que pudimos disfrutar de uno de los monstruos de la guitarra. El único pero del evento fue que tuvimos que verlo sentados, puesto que el Gran Teatro no está acondicionado para este tipo de celebraciones. Y ver a Wilko Johnson en estas condiciones no es lo mismo que poderlo ver en una sala al uso, de pie, sin parar de bailar y tomándote una(s) cerveza(s). Amén.





Últimos comentarios