Yo La Tengo: hipnosis colectiva en el Apolo
Publicado el Martes, 23 de Marzo de 2010 por Xavi Torrent
Muchos ansiosos recriminaron a los estadounidenses un cierto bajón cualitativo con Summer Sun (2003) y ya más de uno pronosticaba la decaida creativa de la banda. Pero lo cierto es que con conciertos como los del pasado viernes 19 en el Apolo de Barcelona, Yo La Tengo volvieron a poner sobre el escenario todas las cartas de su particular juego: noise a raudales, altas dosis de emotividad en la voz y ejecución de Georgia y un buen puñado de (hasta graciosas) versiones como ya nos tienen acostumbrados. Porque ante todo, esta banda irradia sinceridad y compromiso con lo que hacen y con lo que les motiva a hacerlo.

No hay duda que siguen estando a un nivel prodigioso y da igual cómo lo hagan o quien toque qué (Ira, Georgia y James McNew fueron intercambiando instrumentos sobre el escenario como si jugaran al juego de la silla). Yo La Tengo tiene una lista de canciones y luego una infinidad de formas de resolverlas, el resultado siempre da positivo. Kaplan y compañía parecen decir: “tengo un tema que lo toque como lo toque se os va a meter dentro como un hachazo”.
Recuerdo la visita de los de Nueva Jersey en 2001 y también en el Apolo, en la que compartían cartel con Tortoise y The Sea and Cake, como uno de los conciertos más poéticamente ruidosos de mi vida, y 9 años después he podido corroborar que aquello no fue un sueño ni una casualidad. Yo La Tengo tienen repertorio suficiente para llevar al público a un estado hipnótico como pocas otras bandas con más de dos décadas de carrera pueden hoy presumir. Y su último disco Popular Songs (2009) parece no ser la excepción. Con él abrieron más de dos horas de concierto que fueron alternando con otros temas de los demoledores y hasta psicodélicos Painful (1993) o I can hear the heart beating as one (1997); del que para muchos marca un punto de inflexión en la carrera de la banda, Electr-O-Pura (1995), o del costumbrista y emocionante …and then nothing turned itself inside-out (2000).
Más allá de las propias y transparentes influencias de Yo La Tengo o las comparaciones con sus hermanos gerenacionales Pavement y Sonic Youth, las lecciones impartidas en sus trece discos son punto de referencia para formaciones actuales como Wilco, Broken Social Scene, Bright Eyes y después de lo de ayer diría que hasta de The XX si fueran más vitales. Parece claro que a Yo La Tengo se les reserva un puesto en el olimpo de las bandas visionarias de la escena indie.
Los podremos volver a ver el 28 de mayo dentro del Primavera Sound, pero esta vez reencarnados bajo el nombre de Condo Fucks, presentando Fuckbook (2010) con un repertorio si cabe más punk pero sin olvidar el humor e ironía que los caracteriza.





























Lunes, 29 de Marzo de 2010 a las 11:26
Muy buena crónica y fotos1! He enlazado vuestro set de fotos de flcikr en mi blog, dándo el crédito correspondiene. Un saludo!