Crónica
Dickey Betts and The Great Southern en Barcelona
Texto y fotos
Crónica por Jose Cornide
Fotografía: Jose Cornide
Si a alguien le encomendasen la futil tarea de buscar el eslabón perdido entre el blues y el rock seguramente sus investigaciones pasarían por Dickey Betts. Semejantes pesquisas hubiesen tenido pruebas fehacientes a las que atenerse en el concierto que ofreció en la Sala Bikini de Barcelona.
De bote en bote estaba Bikini, a pesar de los 35 euros del precio de las entradas, y fueron no pocos los que tuvieron que ver el concierto desde la pantalla gigante situada al otro lado la de la barra. Los que llegarton antes y pudieron disfrutar de una vista más directa del espectáculo no tardaron en entusiasmarse con lo ofrecido en las tablas.
El sonido de la banda The Great Southern, compuesta por dos baterías, un teclista, un bajista y otros dos guitarristas (en total en escena había tres Gibson) fue sobresaliente. Bikini ayuda, es una de las salas con mejor acústica de la ciudad. Los largos solos de Betts acompañados complementados por Dan Toler eran contestados desde el público rompiendo en aplausos.
Es impresionante ver a estos músicos sobre las tablas, la capacidad que tienen para subir y bajar un tema e improvisar sin apenas mirarse. Dan Toler (a la batería) y Mike Kach (teclados) también tuvieron bastante protagonismo en varias fases del concierto. Sobre todo el segundo que se marcó varios solos que también hicieron sonar las palmas entre el respetable.
Hasta hubo sorpresa y todo. Raimundo Amador se sumó a la fiesta en al mitad del concierto para interpretar, si no recuerdo mal, Seven turns.
La única pega fue el parón de quince minutos antes de los bises, que dejaron al público algo frío, aunque no costó demasiado reengancharse. En total más de dos horas de blues o rock con sabor a puestas de sol sobre la pradera, huídas en la autopista hacia ninguna parte, mecedoras en en el porche y al heno del establo.
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