Crónica

NOV 17 2009

Gov’t Mule, nacidos para el directo

Gov't Mule · La 2 de Apolo · Barcelona

Texto y fotos

Crónica por Raul Casal

La noche empezó un poco caótica por la organización de las colas para entrar a la sala. Nada más llegar te encontrabas una fila de personas que iba en crecimiento hacia el paseo de paralelo y si seguías caminando hasta la misma puerta podías comprobar una segunda hilera de cuerpos humanos que serpenteaban dirección a la montaña de Montjuïc. La primera fila era para recogida de entradas en taquilla y la segunda para entrar con el pase en mano. El problema es que la primera fila comentada juntaba especimenes que se dirigían hacía diferentes destinos; la estética nos diferenciaba pero estábamos revueltos en el mismo saco. La cola se dividía en dos ya en la cercanía del acceso. En la sala 2 tocaban Hardcore Superstar. Una vez en el recinto, la sala presentaba una muy buena entrada, prácticamente llena aunque tenías tu espacio vital, por lo menos en la parte de atrás, junto a las mesas de sonido. Pasados poco más de 5 minutos de las 20:30h salieron a escena los Mule y abrieron a golpes de cencerro con el tema “Brand new angel” de su anterior disco “High&Mighty”. Siguieron con temas de su actual disco (Steppin’ Lightly y Any Open Window) y repasando clásicos de su amplia biografía musical:, Soulshine, Fool’s Moon, …hasta llegar con Thorazine Shuffle a un intermedio que un servidor no se esperaba. Me fijé en el símbolo que hizo con las manos el teclista Danny Louis muy usado por los entrenadores de baloncesto. Pero cuando abrieron las luces de la sala entendí que no era un simple break de unos minutillos.

Efectivamente no fue poco rato. A las 21:50h quedo el escenario iluminado por unos tonos cobrizos anaranjados y el rojo de las arañas de cristal que cuelgan de la emblemática sala abrieron sus rojizos ojos. Hubo un fluctuar de cuerpos humanos hacia las zonas de la sala donde uno se podía abastecer de bebidas espirituosas entre las que predominaba, como es habitual, la que tiene como base los granos de cebada fermentados en agua. A las 22:15 horas y cuando ya estaba empezaba ha echar de menos a los músicos volvieron a aparecer con una energía renovada y un volumen de decibelios bastante superior al de la primera parte. La verdad es que aunque hubiese preferido evitar el intermedio la segunda parte fue apoteósica e inolvidable y, si sirvió para ver y oír lo que nos dieron estos enormes músicos, valió la pena haberlo sufrido. Con “Broke Down on the Brazos” iniciaron este tramo lleno de sorpresas y movimientos constantes en el escenario. Con el tema “Railroad boy” hubo un pequeño descanso de adrenalina y euforia. Warren Haynes apareció con una guitarra de 12 cuerdas que mimetizada con su voz hizo que pudiese ver una pequeña población rural del sur de Estados Unidos, con las polvorientas calles desiertas y el único movimiento de un tumbleweed (aquí conocida como salicor o barrilla, o más comúnmente, como planta rodante). La verdad es que es un tema muy emocional que traslada físicamente al sur de Estados Unidos y temporalmente a los año 50 El siguiente tema “Monday morning meltdown” se fue alargando y Mr. Haynes cedió protagonismo a sus acompañantes en este viaje musical. Hubo solos del teclista y drum&bass de los respectivos instrumentistas. Seguidamente dejaron el protagonismo absoluto a Matt Abts (baterista) que se quedo sólo ante la concurrencia durante unos largos minutos en que redobló con baquetas y doble pedalera aumentando la velocidad y entrecruzando los brazos cual malabarista. Este sólo se repitió hasta en tres ocasiones pero cambiando las baquetas estándares por unas de puntas redondeadas y grandes que matizaron sonidos más graves para acabar directamente con las manos golpeando caja y timbales a modo de darbukas. Para acabar, recuperó las primeras baquetas y destensó bordoneras para ambientarnos con ritmos latinos más calientes y bailables a modo de samba.

Hacia el final de la velada pudimos gozar de la armónica eléctrica de Hook Herrera, primer invitado de la noche . Un indio americano de gran cabellera negra que tocaba impresionantemente bien su instrumento y tras un movimiento de cabeza en dirección al centro del escenario por parte de Warren saltó para formar parte de la fiesta. Fue impresionante una tanda de pique instrumental que se curraron Warren y Herrera, este último traspaso los punteos con los que el guitarrista le retaba, al sonido de su armónica. La cosa estaba muy caliente y los síntomas de la jam session ya eran indiscutibles. La emoción de los asistentes explotó al reconocer las notas que el teclista hizo flotar en el aire…se trataba ni más ni menos que del temazo “Lazy” de Deep Purple. Es curioso como ante grandes clásicos tocados a forma de tributo la gente se emociona y más aún teniendo en cuenta que la sala estaba llena de amantes del buen rock&roll. La jam session estaba servida y un nuevo invitado subió al escenario, el guitarrista Eric McFadden que no me pareció que diese ninguna aportación destacable a parte de rasgar un poco la guitarra y entonar algunos fraseos. Pero aquello era un festival para gozar y deleitarse de la magia del directo y de la música en sí. También volvió a subirse Herrera y la recta final fue muy potente con el tema “Goin’ Out West” interpretado por todo el colectivo bailando, especialmente el teclista que ya había dejado su instrumento de lado y se dedicaba a realizar movimientos robóticas muy divertidos.