Crónica
Primavera Sound 2008: Primer día, primer Portishead
Texto y fotos
Crónica por Jose Cornide
Fotografía: Jose Cornide
Por fin empieza el Primavera. Por fin empiezan los festivales. En un año en el que el calendario está más cargado que nunca, el Primavera sigue siendo la punta de lanza de todos ellos y madruga más que nadie. El cartel de este año quizá no es tan atractivo como el de otros años, al igual que el del resto de festivales, pero poco importa, hay muchas ganas de festival.
Y como hay muchas ganas, la primera duda es si el tiempo respetará la contienda. Amanece soleado en Barcelona y se mantiene durante todo el día. Pica el sol en el Fórum a las seis de la tarde, cuando ya empieza a haber colas de gente para entrar.
Primera cita y primer nombre fuerte que tenía ganas de ver: MGMT. Al dúo de Brooklyn se le pueden sacar muchos defectos (hay que ver cómo se parecen a Flaming Lips, hasta en la portada de su disco) pero lo cierto es que aportan algo de alegría y colorido al panorama indie actual.
Y en directo, que era una de mis dudas, suenan muy bien. No les pesa toda la electrónica, suenan vivos y frescos. Engatusaron a los presentes en el Rockdelux a primera hora de la tarde con «Time to pretend» y sobre todo con «Kids» con la que terminaron una actuación de algo menos de una hora.
Después una vueltecita por el festival, que siempre viene bien. El Fórum, esa oda arquitectónica al asfalto pelado y al hormigón armado, solo luce bonito en este tipo de eventos. El resto del año no es más que una horrible explanada negra y gris en la que lo único que hay son jubilados caminando y algún que otro aficionado al radiocontrol. Así que merece la pena disfrutarlo con algo de ambiente.
Entre una cosa y otra ya son las nueve pasadas. En el CD Drome están Eric’s Trips, canadienses devotos de Sonic Youth. Tienen sin embargo mucho más en común con la versión más eléctrica de su paisano Neil Young que con los de Nueva York. No sonaba demasiado bien aquello, de hecho ninguna banda sonó bien en el CD Drome. Tanta columna no debe de ayudar demasiado.
En el Rockdelux están a punto de salir Public Enemy. O eso te has creído. Bomb Squad, un par de DJ’s que les hacen teloneros, dieron la brasa un buen rato. Por fin aparecieron para celebrar el vigésimo aniversario de Takes a nation of millions to hold us back. El año pasado eran Sonic Youth quienes celebraban el vigésimo aniversario de Daydream nation, este año les tocaba a estos.
Cuánto les debe de haber pitado los oídos a Public Enemy todos estos años. La etiqueta de género pop debe de ser la más maltratada de la historia de la música. Pero a renglón seguido tiene que venir el hip-hop. Para distinguir entre una cosa y otra nada mejor que echar un repasito a sus letras y verles en directo. Tal vez sobraba algo de atrezzo (esa coreografía de militares…), pero qué narices, esto es un espectáculo.
Y luego, en el mismo escenario, Portishead. Jugaban en otra liga en este festival, otro deporte, no sé, como diez peldaños por encima del resto. La actuación del jueves fue solo un aperitivo de lo que sería la del viernes en el Auditori. La facilidad con la que los de Bristol transportan los sonidos y las texturas de sus discos al directo es asombrosa, como lo es la capacidad de Beth Gibbons para conseguir poner los pelos de punta a todo el anfiteatro del Fórum.
Hubo momentos de auténtico subidón, algunos saltaban, otros se quedaban con la boca abierta mirando las pantallas del escenario. Yo me encuentro en los segundos, especialmente en la parte final de «The Rip» cuando la cosa cogió un cariz a medio camino entre la grandilocuencia y el apocalipsis emocional.
Lo siguiente podía ser Explosions in the Sky en el ATP. Demasiado onírico para mi gusto. No dudo de su valía como músicos, pero a mí estos ejercicios de onanismo instrumental por un lado me entran y por otro me salen.
Así que por hoy lo dejamos. Mañana es otro día largo y a ver si la lluvia sigue respetando.
Galería
Fotos de Jose Cornide
