Crónica
Concierto de No Means No en Barcelona, La 2 de Apolo
Texto y fotos
Crónica por Oscar Caselles
Fotografía: Rosario López
El pasado domingo 17 de abril los canadienses No Means No volvieron a la ciudad condal, pero esta vez en la [2] de Apolo y no en KGB como en su anterior visita de 2006. Este trío musical inclasificable nos ofreció un show lleno de energía y temazos, repasando su enorme discografía iniciada allá por el lejano 1979. La excusa de su visita fue la presentación de su nuevo 12” EP Faceless May/Old.
Con la batería colocada de canto de John Wright presidiendo el lado derecho del escenario, su hermano Rob con su cara de cabreo habitual al centro y el guitarrista Tom Holliston a la izquierda, iniciaron su potente set con el tema «Angel or Devil» y su ritmo gamberro y entrecortado. La sala, llena de fans de toda la vida, no paró de animar entusiasmada durante todo el set.
Rob, con su cara de loco esquizofrénico incontrolado, dejó entrever su fuerte carácter mientras se quejaba de un foco que le iluminaba la cara y lo cegaba por momentos. Pasado el mal rollo, siguieron con «I Can´t Stop Talking» y su característico inicio de dibujos animados a base de bajo y punteados de guitarra, sintiendo cada nota como el primer día. Con su tema «Jubilation» dejaron claro con gran ironía que todavía les queda cuerda para rato.
Uno de los momentos más destroyers de la noche lo consiguieron con su rotundo hit «I´ve got a gun», en la que la gente se volvió literalmente loca, dando vueltas como peonzas por las primeras filas. Seguro que más de uno consiguió teletransportarse en el tiempo a las épocas doradas del punk rock.
Durante la segunda mitad del concierto, las canciones cañeras de melodías sencillas y directas dejaron paso a temas más rocosos y progresivos, decreciendo la intensidad del bolo por momentos. Siguieron con temas como «Slave», «One/Same», «Something» o «Metronome». Con «It´s Catching up» removiendo las tripas. Gusten o no, no hay quien se atreva a discutir su intachable actitud y dedicación.
Esta banda es todo un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones de músicos, en las que debería primar más la integridad musical, el forjarse una carrera paso a paso y no tanto buscar el estrellato ultra rápido y el dinero fácil con un mensaje totalmente vacío. Ojalá sigan muchos años más.
Galería
Fotos de Rosario López
