Crónica
Concierto de Tricky en Barcelona, Sala Bikini
Texto y fotos
Crónica por Oscar Caselles
Fotografía: Oscar Caselles
Doctor Music nos volvió a traer de nuevo a Tricky, el oscuro y siempre atormentado genio de Bristol. En comparación a hace cinco años, esta vez lo íbamos a disfrutar mucho más en una sala pequeña. Tengo que reconocer que el pasado miércoles fui al concierto con una sensación de incertidumbre sobre lo que iba a deparar la noche. Su último trabajo titulado Knowle Best Boy nos muestra al artista en un muy buen momento de forma, pero su motivación en directo es siempre una incógnita.
Poder ver a un artista de tal magnitud y discografía en una sala tan acogedora y de espectacular sonido como es Bikini es de partida todo un lujazo. Her Only Presence fueron los encargados de entretener a la gente que iba llegando a cuentagotas desde poco antes de las 8 de la noche.
A las 9 en punto salió toda su banda compuesta por una bajista, un batería, un teclista, un joven guitarrista y la cantante de acompañamiento para las partes vocales. Se lanzaron con una intro instrumental bastante cañera que, a modo de calentamiento, dejó claro que el de Bristol sabe acompañarse de buenos músicos.
Al acabar este preámbulo salió a escena un tímido Tricky, que se asomó desde la izquierda del escenario y se dirigió hacia la derecha del escenario para refugiarse delante del teclista y comenzar a fumarse tranquilamente un buen garibolo (no sería el último de la noche) mientras sus músicos comenzaban el siguiente tema. Qué mejor que hacerlo con «Past Mistake», un tema delicado y sensual de su último disco. Su compañera encargada de las voces tuvo durante muchas partes del concierto el mismo peso vocal o incluso más que Tricky.
Comenzó un poco tímida, incluso en bastantes temas estuvo bailando de espaldas y en un segundo plano mientras el chico de Knowle Best cantaba, pero poco a poco fue soltando su bonita y sugerente voz. Siguieron con «The Love Cats», último corte de su anterior trabajo Vulnerable con esa guitarra psicodélica y ese fraseo infernalmente rápido.
El primer momento álgido de la noche vino con «Black Steel», toda una joya cañera de su obra maestra Maxinquaye. Lástima que Tricky se quedara de espaldas a nosotros y fumando junto al teclista en vez de interpretar sus partes vocales. ¿Exceso de relajación? Yo creo que le importaba bien poco.
Al poco llegaría «Pumpkin», una de mis canciones favoritas de todo su repertorio, con esa batería homenaje a Smashing Pumpkins y esa voz celestial que Alison Goldfrapp bordó en el disco, toda una delicatessen. Las voces en general, por desgracia, no se estaban apreciando como debían.
Poco a poco Tricky estuvo más suelto encima del escenario, con sus movimientos totalmente tribales y espasmódicos que le caracterizan, llegando en algunos temas a límites de total éxtasis, que con los brazos en alto y la mirada al cielo parecía invocar a alguna divinidad como si de un chamán se tratara. Su pequeño cuerpo musculado y dibujado de tattoos y esa cara de malote le dota de una gran fuerza y presencia en el escenario.
Siguieron con «Puppy Toy», curioso primer corte del nuevo disco que cuenta con una instrumentación de guitarra típica del blues. Un tema pausado como «Dear God» dio paso a «Verónica», con su característico fraseo entre el rap y el soul por parte de la cantante, y «Slow», tema dinámico y luminoso con ese riff clásico de guitarra punzante.
Era entonces el momento de hacer el tercer y último repaso de la noche a Maxinquaye con «Overcome», otro clásico de la época dorada de Bristol que sonó a gloria.
La banda de acompañamiento sonó muy competente, pero quizás le faltaba un poco de feeling y punch en algunos temas; pero girando y rodándose un poco más lo conseguirán. Tricky los comandaba como un capitán dándoles órdenes en algunos temas indicándoles cuándo parar o reemprender la intensidad del tema de turno.
Incluso hubo uno realmente intenso en el que cantó todo el rato delante del batería y al final de cada vuelta la sacudía haciendo mover todo el kit, y tengo que decir que el percusionista aguantó los embites del púgil de Bristol con toda profesionalidad.
Menos de una hora de concierto y ya llegó el primer bis. Duró poco, ya que toda la banda volvió al escenario de nuevo para tocar tres temas más, entre ellos «Joseph», que lo cantó videocámara en mano cual guiri.
Finalmente, para incredulidad de todos, la banda comenzó a tocar la versión «Ace of Spades» de Motorhead mientras Tricky aprovechó para saltar al foso y acabar de esta manera la fiesta con los fans que le abrazaban y manoseaban.
