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Crónica

MAY 16 2011

Viviendo el burlesque: Taboo en Barcelona, La 2 de Apolo

Dani Nel·lo · La 2 de Apolo · Barcelona

Texto y fotos

Crónica por Rosario López

El pasado 16 de mayo, en el inigualable marco de la Sala Apolo, la ciudad condal se volvió a llenar de misterio, sensualidad y música en directo en su cita mensual con el espectáculo Taboo. Con artistas internacionales del burlesque como invitadas, la orquesta Taboo All Stars y la inigualable Madame Taboo llevando la batuta con su descaro y chispa habituales, presenciamos una velada deliciosa en la que una vez más nos hicieron vivir la mágia del burlesque más auténtico.

Domingo 16 de mayo. Mientras la fiesta se desataba por las calles de la ciudad con el recién estrenado triunfo liguero del Barça, en la Sala Apolo se ultimaban los detalles de una celebración bien distinta: una fiesta llena de tacones altos, abanicos de plumas, labios rojos y vestidos retros. Su fiel público no había faltado la cita mensual con el que a día de hoy es el espectáculo de variedades más elegante y divertido de la ciudad. Viendo la calidad del show que presenciamos no es de extrañar.

La presentación de la divertida Madame Taboo, perfecta maestra de ceremonias, dió el pistoletazo de salida de una noche en que se intercalaron el striptease y el baile, el humor y el circo, todo ello aderezado con excelente música en directo a cargo de la Taboo All Star Band y el poderío vocal de esa fiera escénica que está hecha Myriam Swanson.

Tras el calentamiento, estrenó la noche una de las artistas invitadas, la estadounidense Pinky Special, que hizo las delicias de los presentes con sus stripteases combinados con hula-hoop, un show sexy de toques circenses y gran originalidad. A destacar su divertido número final, con estética de niña traviesa, en que dio rienda suelta a su registro más cómico y gamberro saltando por el escenario.

Le siguió la británica Missy Macabre, que puso el contrapunto con los números más oscuros y enigmáticos de la noche, en los que hacía guiños al faquirismo: igual la vimos bailar entre abanicos de plumas rojas que tragar fuego y saltar sobre cristales, todo sin despeinarse ni perder la sonrisa misteriosa.