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Crónica

JUN 5 2010

Tocando el cielo: God Is an Astronaut + Junius en Barcelona, Sala Bikini

God Is An Astronaut · Bikini · Barcelona

Texto y fotos

Crónica por Rosario López

Fotografía: Rosario López

Quienes les pudieron ver el año pasado en su actuación en Apolo [2] seguramente no dudaron en comprar su entrada para verles de nuevo al saber que volvían a visitarnos, y es que el directo de God is an Astronaut no deja indiferente a nadie. En esta ocasión, los amantes de la música más experimental y emotiva estábamos de enhorabuena: los irlandeses venían acompañados en esta gira de los excepcionales Junius, esperadísima banda de Boston que visitaba por primera vez la ciudad condal.

Lo de Junius es un híbrido difícil de describir que se define por sí mismo a pesar de beber de mil estilos, desde el sonido más oscuro y eighties de grupos como The Cure o Joy Division (influencias que se notan, por ejemplo, en la voz y los fraseos de Joseph E. Martínez, una de las mayores señas de identidad del grupo), hasta el metal más enérgico o el post-rock (género con el que no les gusta que les identifiquen pero con el que se les relaciona por el rico papel que juegan las guitarras y cómo juegan con la intensidad en sus canciones). Los de Boston estrenaron la noche con una sala desafortunadamente medio llena por lo temprano de su actuación.

Aún así supieron captar, y de qué manera, la atención del público, con un setlist bien escogido que arrancó con el himno que abre su último larga duración, la atmosférica a la vez que contundente «Birth Rites by Torchlight». Como pequeño interludio, tocaron un tema nuevo de su último split con Juárez, para luego deslumbrarnos con un fulgurante repaso de algunos de sus mejores temas.

Así, de The Martyrdom of a Catastrophist pudimos disfrutar también «The Antediluvian Fire» y la celebradísima «A Dramatist Plays Catastrophist», con ese estribillo melódico y arrebatador y ese final en que las guitarras parecen cobrar vida propia para casi acariciarnos.

Iluminados dramáticamente por columnas de luces centelleantes a sus espaldas, se dispusieron a demostrar la sobrada calidad de todos sus trabajos, y se sacaron de la manga canciones rescatadas de su álbum homónimo. Así, para alegría de quienes les seguimos desde sus inicios, interpretaron «Hiding Hives» (quizá su tema más pegadizo) y «A World Could Kill Her» (ese himno de sonido retro y casi bailable, que a mitad de recorrido nos pilla por sorpresa con un estallido emocional totalmente impredecible). Y por si fuera poco, nos acabaron de rematar con «From the Isle of the Blessed», quizá el mejor tema del grupo, en el que disfrutamos de las guitarras épicas e intervalos espaciales de Maik, combinadas con unos originalísimos y explosivos ritmos de batería a cargo de Dana Filloon, y los estribillos entrecortados de un Joseph que se movía con igual soltura en los coros más angelicales que en los gritos más desgarrados que cierran la canción. Al final del set, vello de punta y más de una boca abierta, Junius no sólo no decepcionaron a sus fans sino que seguro se ganaron a bastantes nuevos seguidores.

Tras este fantástico inicio de la noche llegó el turno del trío irlandés procedente de Wicklow, formado por los hermanos Kinsella y el entrañable Lloyd Hanney. Desde que dejaron a todo el Apolo [2] completamente boquiabierto en su anterior visita a la ciudad, el interés por la música de God is an Astronaut ha crecido vertiginosamente, sobre todo gracias al fenómeno del boca a boca y a la publicación de su nuevo disco, Age of the Fifth Sun.