Crónica

ENE 3 2012

HELMETrevive la nostalgia en la [2] de Apolo

Helmet · La 2 de Apolo · Barcelona

Texto y fotos

Crónica por Oscar Caselles

HELMET revive la nostalgia en la [2] de Apolo Tres años después de su última visita por tierras catalanas los míticos Helmet volvían de nuevo a la [2] de apolo con la excusa de presentarnos su gira “20 aniversario” del mítico disco Meantime , segundo en su carrera. Con Page Hamilton como único componente original con más de 50 tacos encima, volvieron a acompañarle Dan Beeman a la guitarra, Jon Fuller al Bajo y Kyle Stevenson a la batería. En esta ocasión la banda se notó mucho más cohesionada que la vez anterior. El de Oregón salió al escenario pasadas las diez de la noche portando su icónica guitarra ESP con una sala que en aquel momento presentaba un llenazo importante y se intuía en el ambiente que iba a liarse un buen sarao. Sin mucha dilación fueron a por faena con sus amplificadores Fryette rugiendo de lo lindo con los primeros acordes del tema ‘Wilma´s Rainbow’ . Siguieron los temas ‘So Long’ (de su último disco de estudio “Seeing Eye Dog”) y ‘Renovation’ a modo de calentamniento antes de abordar el esperado Meantime de cabo a rabo. Page estuvo en todo momento muy relajado y comunicador con el público, confesando abiertamente que en la semana que llevaban en Europa de gira era la única noche en la que el Jet lag no estaba siendo un handicap importante en su rendimiento.

Abordaron el disco invirtiendo el orden de las canciones, comenzando por lo tanto con ‘Role Model’ , ’FBLA II’ , la pesada ‘You Borrowed’ , la crudísima ‘Better’ , ‘He Feels bad’ , ‘Turned out’ y sus rítmos endiabladamente asincopados. Con su single redondo ‘Unsung’ quedó claro que los años no han erosionado la fuerza de estas composiciones y siguen muy muy vigentes. Siguieron con la más melódica ‘Give it’ y la poderosa ‘Ironhead’ . Entonces llegó el momentazo con mayúsculas del concierto con las primeras notas de ‘In the Meantime’ , surgiendo un verdadero remolino humano desde las primeras filas que se fué expandiendo poco a poco haciéndose más y más grande a medida que avanzó el tema. Las guitarras entrecortadas eran como un hechizo del que no te podías librar, obligando al personal a mover la cabeza convulsivamente de un lado a otro sin parar.