Crónica
Kurt Vile & The Violators + Lushes en Apolo
Texto y fotos
Crónica por Guiomar Fernández
Fotografía: Gabri Guerrero
Era la segunda vez que íbamos a ver a Kurt Vile sobre las tablas de Apolo (pasó por aquí el año pasado). Así que el domingo ya sabíamos a lo que íbamos. b’lieve I’m goin down… (Matador), su último LP publicado pasado 25 de septiembre es de una calidad más que notable. La cita prometía. Antes de dejarnos llevar por las guitarras de Kurt, presenciamos el directo de Lushes.
Waxahatchee iba a ser la telonera, pero por problemas de salud fue sustituida por el dúo de Brooklyn. Con dos LP’s en su haber, What Am I Doing (2014) y Service Industry (2015), Lushes se posicionan como un proyecto interesante. El último de estos trabajos ha sido grabado y mezclado por Aaron Mullan, quien ya trabajó con Magik Markers o Sonic Youth. El directo de esta joven banda de rock tiene gancho y su puntillo experimental les da cierta frescura.
Entre banda y banda el equipo de Kurt se entretuvo afinando sus guitarras concienzudamente. Tras la espera apareció la melena de Kurt, arropada por su banda, The Violators. Comenzaron con fuerza, con la gran Pretty Pimpin, una de las joyas de b’lieve I’m goin down… El entrañable Kurt no necesitó mucho tiempo para dejarnos boquiabiertos. Su talento con la guitarra es innegable. Pero también con el banjo, como demuestra en I’m an Outlaw, que nos traslada a soleados desiertos.
Y ya que hacemos un repaso instrumental, si se trata de una guitarra acústica, como en All in a Daze Work, su dominio es brutal. Basta con ver cómo desliza firmemente los dedos por las cuerdas. Campechano y puro nervio, así es Kurt sobre el escenario. Escondido en la zona de confort que le proporcionan sus largos rizos, expresa todo a través de su voz y sus guitarrazos.
Pero el genio de Kurt no es nuevo. Basta con verlo en acción para evocar los tiempos en que Adam Granduciel y él tocaban juntos en The War On Drugs. Ambos son auténticos magos de las seis cuerdas. Ya en solitario, Kurt acumula un total de 6 álbumes de estudio. Una prolífica carrera que pasa por un momento creativo estupendo, y eso nos gusta.
El de Filadelfia dio el domingo buena cuenta de su dilatada lista de hits. De hecho, tal como anunciaba el nombre de su álbum debut, Constant Hitmaker (Woodsist Records, 2008), Kurt tiene una gran capacidad para componer piezas brillantes. Por ejemplo, Jesus Fever, Waking On A Pretty Daze, con su memorable intro, la rápida Freak Train, o la que fue el epílogo del recital, Baby’s Arms. Solo podemos decir: ¡grande Kurt!
Galería
Fotos de Gabri Guerrero
