Crónica
Mercury Rev en Barcelona
Texto y fotos
Crónica por Jose Cornide
Fotografía: Jose Cornide
Mercury Rev vuelven a pisar la carretera para presentar su último disco Snowflake in a hot world. La actuación en Barcelona en principio estaba programada en Sala Bikini, pero finalmente el concierto se celebró en el Espacio Movistar, algo que le restó bastante candidez al asunto.
Y es que el motivo del cambio de recinto desde luego no se debió al aforo. Cosas de la crisis o de lo que sea, en la intempestiva noche del 27 de noviembre en la carpa Movistar no sé si llegaríamos a ser 400 personas. En un recinto que tiene capacidad para más de 1.500, esto supone un panorama bastante desangelado.
Así que la papeleta para Jonathan y los suyos no era del todo halagüeña. Si a eso le añadimos que su último disco dista bastante de ser su mejor trabajo, la cosa no pintaba demasiado bien.
Pero, sea porque servidor tenía mono de concierto o porque a fin de cuentas Mercury Rev son una grandísima banda, sonaron bastante bien e incluso las nuevas canciones resultaron bastante disfrutables (si bien en directo tampoco emocionan, al menos no empalagan tanto como en el álbum, suele pasar).
Comenzaron con «Snowflake in a hot world». La contundencia del directo mejora muchísimo el corte, el espectacular montaje de luces y la pantalla sobre la que se proyectaban unos cuidados montajes de vídeo también ayudaban lo suyo. Y Jonathan, como siempre, con esa pose de enérgico e infalible juglar élfico.
El concierto fue una sucesión de temas del nuevo álbum con sus clásicos. Eché mucho en falta más material del Secret migration: «Vermillion», «In a funny way» o «In the wilderness»…
Las que sí se escucharon fueron «Holes», «Tides of the moon» o «Goddess on a highway». Después de esta enlazaron con la casi instrumental «Dream of a young girl as a flower» para mayor gloria y lucimiento de la banda. Un tema que en el disco casi pasa desapercibido, en directo se convierte en una auténtica bomba. Es que son muy buenos.
A continuación «Opus 40» con la que llegaron los bises. «The dark is rising» dio paso a la versión más fiestera de Mercury Rev: «Senses are on fire». Buena forma de dejar los ánimos por todo lo alto.
Apenas hora y media de concierto (se hizo corto, no sé si eso es bueno o malo) y la mosca detrás de la oreja por lo flojo de la entrada. La falta de afluencia de público a este tipo de conciertos terminará con estas bandas pasando de largo o bien metidas con calzador en alguna programación de algún festival veraniego. Ojalá me equivoque.
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