Crónica
New York Dolls en Barcelona, gracias Morrissey
Texto y fotos
Crónica por Jose Cornide
Fotografía: Jose Cornide
Si lo que dicen por ahí es verdad y New York Dolls han vuelto al ruedo gracias a la insistiencia de Morrissey (que fue presidente de su club de fans en Inglaterra) al de Manchester hay que hacerle un monumento (bueno, otro más). New York Dolls aparecieron allá por principios de los setenta en, por supuesto, Nueva York. T. Rex, Rolling Stones, David Bowie y el sonido y la actitud del, por aquel entonces, todavía incipiente movimiento punk fueron las bases sobre las que comenzaron su carrera.
En 2004 volvieron a reunirse los miembros originales que quedaban de la banda gracias a la insistencia de Morrissey. Y desde entonces han ido tocando con cierta regularidad por los escenarios de medio mundo. Y no es de extrañar. Parece mentira que esta banda haya estado tanto tiempo sin subirse a unas tablas. Vale que lo que hacen está más visto que el tebeo, pero lo que no está tan visto es que un quinteto suene tan contundente y que disfrute tanto delante de un público. David Johanses y Sylvian Sylvian son la cara de la felicidad sobre el escenario, sonríen de oreja a oreja el noventa por ciento del tiempo. Lo hacen mientras repasan los temas que hicieron que sus discos se hayan encumbrado a la categoría de clásicos del rock ‘n’ roll.
Puss ‘n’ boots, We’re all in love (de su últimos disco: One Day It Will Please Us to Remember Even This), Pills (dedicada a la memoria de Bo Didley, su compositor), Private world, Looking for a kiss, Trash o Jet Boy dejaron a buena parte del público, que abarrotaba el Apolo, extasiados.
En los bises la inevitable Personality crises en donde hubo un par de avezados fans que se subieron al escenario. Uno de ellos fue invitado a salir del mismo por el técnico de sonido de los Dolls. Se cayeron los dos entre el público en uno de los porrazos más grandes que he visto, digno de los mejores momentos de Jack Ass. Terminaron con Gotta Get Away from Tommy también de su último álbum (muy aprovechable por cierto, no es muy habitual que este tipo de reuniones funcionen tan bien dentro del estudio) después de haber disfrutado y hecho disfrutar a todos lo allí presentes. Por muchos años.
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