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Crónica

SEP 11 2011

Regreso al futuro: Placebo en Barcelona, Sala Sant Jordi Club

Placebo · Sant Jordi Club · Barcelona

Texto y fotos

Crónica por Oscar Caselles

No disfrutábamos de su directo en Barcelona desde que vinieran al pavellón de la Vall d’Hebron en el 2001, dentro de la gira del Black Market Music. Nueve años y tres discos después, Placebo volvieron a la ciudad condal en medio de una gran expectación y con un público claramente dividido entre un sector jovencísimo que les han descubierto con sus últimos trabajos, y fans nostálgicos alrededor de la treintena que esperaban escuchar en directo algun gran éxito rescatado de sus primeros discos.

Telonear a un grupo como Placebo no debe ser fácil, con el reto que supone enfrentarse a una multitud impaciente por ver (en muchos casos por primera vez) a Brian Molko y los suyos. Estrenaron la noche The Last Three Lines, grupo local del sello Aloud que con su rock bailable y a pesar de estar tocando para un público algo distante, ofrecieron una actuación que empezó algo tímida pero fue cogiendo intensidad progresivamente hasta acabar en una genial interpretación de “Crows” que consiguió poner a bailar incluso al público menos receptivo.

Tras el descanso lleno de tensión que normalmente precede a los cabezas de cartel, por fin Brian Molko, Stefan Olsdal y el tatuadísimo nuevo batería de la formación, Steve Forrest, saltaron al escenario vestidos de blanco en medio de una cerrada ovación y gritos aún al más puro estilo teenager. Con unas luces elegantes y efectistas, empezaron fuertes con el primer single de su nuevo disco, For What It’s Worth, que sonó más rockera que en el disco aunque igual de bailable, y con la que ya hicieron entrar en calor sobretodo a las primeras filas.

Le siguió la desconcertante, Asthray Heart, con su toque guiri-cervecero (era esperable que cayera en el setlist aquí, dado ese estribillo en castellano), y Battle for the Sun, tema homónimo del último trabajo del grupo y que tuvo muy buena acogida, con ese final in crescendo que en directo conmueve. Durante todo el concierto detrás de los miembros del grupo se mostraban elegantes proyecciones que complementaban el significado de cada canción.

Con la mirada al pasado más inmediato que es Soulmates hicieron un pequeño descanso del repertorio totalmente centrado hasta el momento en “Battle for the Sun”, pero sólo fue una excepción. Tras una simpática presentación del tema a cargo de Brian (increible lo agudo de su voz hablada, a casi todos sorprendió porque en conciertos anteriores no pudimos apreciarlo porque no solía dirigirse apenas al público), abordaron Speak in Tongues, volviendo a centrarse en su último lanzamiento.

En momentos como éste el setlist pecó de poco equilibrado, ya que aunque es lógico que quisieran presentar el nuevo disco, hacía nueve años que no pisaban la ciudad condal y muchos esperábamos de esta noche un poco más de variedad en vez de que insistieran tanto en los temas nuevos.

Seguramente por eso, tras la pausada Follow the Cops Back Home, la locura estalló entre el público al reconocer los primeros acordes del hit atemporal Every You and Every Me, legado del fantástico “Without You I’m Nothing” que tan lejos queda ya en el tiempo. Muchos nos desgañitamos coreándola e incluso se formó un inesperado y divertido pogo lleno de sudor adolescente.

En seguida se calmaron los ánimos ya que le siguió Special Needs, melancólica pero siempre emotiva. Siguieron Breathe Underwater, Julien y The Never-Ending Why” (tremenda en directo). La sorpresa llegó de nuevo con Teenage Angst, que el grupo como ya hizo en el pasado tocó con muchas modificaciones (en el FIB del 2006 la tocaron en acústico), ofreciendo en esta ocasión una variación bastante más bailable y rítmica que el tema original que se convirtió en himno generacional allá por el año 96. Aún así consiguió ponernos el vello de punta.