Crónica

JUN 19 2011

Pumuky, un viaje al bosque en llamas

Pumuky · Heliogàbal · Barcelona

Texto y fotos

Crónica por Xavi Torrent

Fotografía: Xavi Torrent

Con puntualidad británica, y ante una sala medio llena, aparecieron los miembros de Pumuky en el escenario de La [2] del Apolo el pasado viernes 8 de enero.

Previamente actuaron como teloneros el grupo canario GAF y la Estrella de la Muerte, con un estilo difícil de catalogar, mezcla de música electrónica, psicodélica con pequeños toques jazzísticos. El hipnotismo y la ensoñación de algunas de sus composiciones invadieron la sala durante su breve pero intenso directo.

A las diez en punto salió al escenario Pumuky, grupo que este año ha alcanzado altísimas cotas en cuanto a reconocimiento, no sólo por parte del público sino también por parte de la crítica, recibiendo incontables menciones gracias a su último disco El bosque en llamas (2009). Y no es para menos. Nos encontramos sin duda ante uno de los discos más intensos y sugerentes de los últimos años. Aunque pueda sonar a tópico, es realmente una experiencia extraña y conmovedora escucharlo de principio a fin y sumergirse en el onírico mundo creado por Jaír Ramírez. Es un auténtico regalo para los sentidos.

Inicialmente con su líder y cantante a los teclados, Pumuky abrió la noche con «El innombrable», para luego seguir, ya con Jaír a la guitarra acústica, con «Vértigo ante la posibilidad inminente de ser feliz», de su primer álbum. En el escenario seis músicos (dos baterías), con la participación en algunas canciones de otro componente a la trompeta, siguieron reproduciendo la práctica totalidad de su último disco, además de una pieza de su EP Los exploradores perdidos, publicado en 2007.

No es fácil imaginarse a Pumuky en concierto, no parece nada sencillo llegar a transmitir en directo la enorme profundidad que se experimenta al escuchar sus discos de principio a fin. Las expectativas eran muy altas, y en gran parte se vieron cumplidas. Pero hubo algún que otro problema técnico que parecía obligar, en algunas ocasiones, a alargar el tiempo entre canción y canción provocando, en cierta manera, un corte en el hilo del concierto, un enfriamiento general hasta las primeras notas del siguiente tema.