Crónica
Sesión con sabor a manzana ácida
Texto y fotos
Crónica por Jose Cornide
Fotografía: Jose Cornide
Hay que ver qué fácil es todo cuando se tiene talento. Simeon Coxe se pasea por los clubes de toda Europa con una mesa, un par de cajas de ritmos, unos osciladores de frecuencia y sabe Dios qué más cachibaches, revisando los clásicos de Silver Apples y sonando mucho más vanguardista que muchas de las propuestas actuales.
Ataviado con un jersey de cuello vuelto y unas gafas de cristales azules, se situó detrás del escenario, detrás de su mesa de operaciones. Al fondo podíamos ver en una pantalla de proyección cómo utilizaba todos esos cachibaches.
Se quedó con la gente, así de claro. O por lo menos conmigo. De repente, esa mezcla de electrónica y psicodelia de finales de los 60, esos viajes a lomos del LSD que son los temas de Silver Apples, se transformaron en piezas bailables con cierto sabor a club pero con un increíble regusto a válvulas y transistores.
El resultado es realmente increíble. Llegó a momentos realmente brillantes en la revisión de clásicos como «You and I», «I don’t care what the people say» o «Oscillations». Además, estrenó algunos nuevos temas, mucho más oscuros y menos disfrutables en el ambiente en que nos encontrábamos, pero que habrá que estar atentos para ver cuándo salen a la luz.
En fin, de esas cosas que no se ven a menudo. Hay que ver cómo se agradece algo de aire fresco aunque llegue de finales de los 60.
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